envejecimiento de la población española
El envejecimiento de la población en las próximas décadas solo se verá atenuado si la tasa de natalidad sube
con rapidez y en la medida en que sea más joven y numerosa la
población inmigrante. Mientras siga
aumentando la esperanza de vida, será muy difícil que la tasa de población
dependiente (proporción de mayores de 65 años respecto a la población
en edad de trabajar) baje de 62 % en 2050.
La actualización del Instituto Nacional de Estadística
apunta que la población española continuará creciendo hasta un máximo de 43.480.804 habitantes en
2025, frente a los
41.116.842 del 1 de enero de 2001. A partir de 2025 decrecerá,
para situarse en 41,2 millones en 2050. Estas cifras suponen
una revisión al alza de las expectativas. Sin embargo, este cambio
(debido a la entrada de
emigrantes) no resuelve el problema de la
dependencia. Si no se producen otros cambios, esa tasa va a
seguir evolucionando al alza, hasta pasar del 25 % en 2000 al 56,5 % en
2048.
Y es que los emigrantes tienen, a su llegada, edades entre
los 25 y 34 años. Aunque cabe ser algo más
optimista, porque el aumento de entradas de emigrantes que se está
registrando en los últimos años viene acompañado de cambios
cualitativos importantes: entran niños de corta edad y mujeres
jóvenes.
Las nuevas proyecciones oficiales para España elevan la esperanza de
vida, que pasará a situarse en el 2026 en 77,65 años para los hombres y
en 85,5 años para las mujeres.
Además, el INE ha modificado al alza de forma sustancial sus
previsiones sobre inmigración. Ha pasado de estimar en 1995 unas entradas
anuales de 35.000 personas a incorporar en 2000 las 360.293 personas que
ya aparecen en el padrón continuo. La última proyección oscila desde 250.000 personas en 2001 a 160.000 entradas anuales en 2005.
Los supuestos sobre natalidad, que se revisaron a la baja
en años pasados, están en una tasa de 1,4.
De igual manera que se han producido cambios en la proyecciones demográficas
realizadas en 1995, el autor busca soluciones e intenta anticiparse a
modificaciones futuras. Propone un escenario base que contempla un aumento
de la tasa de natalidad hasta 1,7 hijos por mujer en 2050; unas entradas
anuales de 160.000 emigrantes, y modifica la esperanza de vida al nacer
desde los 75-82 años para varones y mujeres hasta los 82-89 en 2050.
Con estas pautas, apenas se aprecian mejoras. La población española
se limita a 42 millones de habitantes en 2050, y la tasa de dependencia
trepa hasta un preocupante 62 %.
Si la natalidad aumentara de forma rápida, hasta alcanzar un nivel
de reposición (2,1) ya en 2006, se producirían incrementos de población
acelerados, pero la tasa de dependencia no experimentaría una sensible
mejora, porque el número de mujeres en edad de tener hijos se va a ir
recortando en todos los casos.
distribución de población en ciudades y pueblos
extremeños:
- La población general de Extremadura ha aumentado en
11.500 personas en diez años, aunque hay diferencias entre ambas provincias
porque la población aumenta en Badajoz, pero desciende en dos mil personas en
la provincia de Cáceres.
- En esta última década, todas las ciudades extremeñas mayores de diez
mil habitantes han incrementado su población, a excepción de Navalmoral de la
Mata que ha visto reducirse el número de vecinos en una mínima cuantía (el
0,6%). Talayuela, Badajoz, Almendralejo, Coria y Cáceres son las ciudades que más
crecen.
- Las grandes ciudades extremeñas crecen y el precio del suelo también suele
subir al mismo ritmo, así como los ruidos y las molestias habituales que genera
una ciudad de cierto nivel de población. Hay algunos pequeños municipios que han
sabido aprovechar en su propio beneficio el tirón de las grandes ciudades. Los pequeños pueblos cercanos a las grandes ciudades no paran de crecer. El
ejemplo más evidente de este modelo de crecimiento es Trujillanos, al lado de
Mérida, que ha crecido un 40% en esta década. «Hace ocho o diez años comenzó a
crecer como la espuma, pero me parece que se ha parado», comenta un vecino
molesto porque cree que se están poniendo restricciones al urbanismo. Rafael Bazaga explica gráficamente la vida del pueblo: «Esto es como un gran
hotel; de día la gente se va a trabajar a Mérida y por la noche vienen aquí a
dormir». Otros pueblos cercanos a Mérida como Calamonte o Esparragalejo también
han aprovechado esa cercanía a la capital. En similar situación se encuentra
Olivenza y Gévora con respecto a Badajoz o Malpartida con Plasencia. En Cáceres
hay dos pequeñas localidades que están aprovechando el tirón de la capital. Se
trata de Casar y Malpartida; en ambos casos presentan niveles de crecimiento
superior al 10%.
- Los descensos más acusados de población durante esta última década no se
están produciendo en los pueblos más pequeños, sino en aquellos que están en un
nivel ligeramente superior, entre mil y tres mil habitantes. Pero también hay
poblaciones de mayor entidad que se están desangrando. El sur de Badajoz es un
reguero de pueblos de ese tipo. Azuaga ha perdido 1.200 habitantes, Monesterio
540, Barcarrota 481... Ni siquiera Jerez, la perla industrial del sur, se libra
de esa sangría ya que su población ha caído en un 5% y ha perdido medio millar
de vecinos en los últimos diez años. En La Serena y La Siberia también se van quedando muchas casas vacías.
Valdecaballeros (300), Herrera del Duque (277), Castuera (385) son un reflejo de
este éxodo.
- El paraíso de las cerezas en flor y las gargantas de aguas claras, La Vera,
también pierde población en localidades como Jaraíz (688), Aldeanueva (131),
Garganta (1089, Jarandilla (100)...
- En Las Villuercas, pierden casi todos. Guadalupe (159), Cañamero (162) ...
Sorprendente resulta la fuerte bajada de la población en Miajadas, casi medio
millar de habitantes, pese a que en su entorno de Vegas Altas están creciendo
otras poblaciones.
- El conjunto de pueblos menores de mil habitantes pierde población tanto en
la provincia de Badajoz como en la de Cáceres. Los pequeños pueblos se quedan solos. Higuera de Vargas ha perdido la cuarta parte de su población en la última
década. El sur de Badajoz, La Siberia, La Vera y Las Villuercas no cesan de perder
habitantes.
- Destinos: En los años terribles de la emigración extremeña, en la década de los sesenta
y los setenta, se formaron colonias de emigrantes extremeños en los sitios más
dispares. Los emigrantes de cada pueblo trataron de acoplarse en un destino
común y así llegaron a juntarse muchos vecinos de un pequeño pueblo en ciudades
alemanas, suizas o en barrios de Madrid o Bilbao. Todavía hay emigraciones de
este tipo. En Orellana la Vieja, la mayor parte de sus emigrantes ponen rumbo a
Mallorca. En Higuera de Vargas son muchos los vecinos que cogen la maleta con
dirección a las Palmas, Pamplona o Suiza. ¿Oficios? Construcción para los
hombres, hostelería para las mujeres.
Fuente:
- Basado en los censos oficiales del INE en los años
1991 y 2001. Anuario Económico de España,
editado por la Caixa.
- Hoy, 22/07/02. REDACCIÓN MÉRIDA - PABLO SÁNCHEZ MÉRIDA
- Hoydigit@l 3/1/02 - M. J. ALEGRE MADRID
- Un trabajo del servicio de estudios del Banco de
España, del que es autor Samuel Hurtado.