En un pequeño pueblo de la provincia de Cáceres, Aliseda, el alcalde se ha visto obligado a suspender las fiestas anuales del Emigrante a través de un bando. El motivo no ha sido otro que la insólita rebelión protagonizada por los jóvenes nada más iniciarse el programa.
La misma noche del pregón, el domingo, día 11, el alcalde se presentó escoltado por la Guardia Civil ya que se había anunciado una sonora movilización en contra del programa de actividades elaborado por el Ayuntamiento, considerado pobre y falto de contenidos y de diversión para la juventud.
«Fiestas de Aliseda, igual a tres verbenas». Así resumía una de las pancartas con las que se han movilizado cientos de jóvenes en esta localidad cacereña para protestar contra lo que consideran un olvido, desprecio y falta de atención del Gobierno municipal a la hora de elaborar el programa de festejos de este año, el de las Fiestas del Emigrante 2002.
La chispa saltó nada más conocerse en el pueblo el programa de actividades. «Ni vaquillas ni nada para nosotros, y encima las verbenas las ponen cuando tenemos que trabajar al día siguiente», explicó ayer a HOY un joven de la localidad, que como otros muchos, la mayoría, comparten la ira contra el alcalde, Cástor Barriga, del PP, mandatario contra el que dirigen todas sus críticas y recuerdan que este equipo de Gobierno ya venía apuntando ese «recorte» de las fiestas desde que accedió al poder en las elecciones de 1999. El anterior equipo era del PSOE y el nuevo, del PP, se formó con los votos de ese partido, tres concejales, más los dos de Extremadura Unida y una más de IU.
Las fiestas se iniciaron el viernes, día 9, y deberían haber terminado ayer, día 15, pero el martes el alcalde dictó un bando suspendiendo todos los festejos. Y es que desde la misma noche del pregón, el domingo 11, se habían reproducido las protestas, con verdaderas manifestaciones por las calles del pueblo, con cientos de jóvenes, residentes y emigrantes, que al final contaron con el apoyo de los mayores, según explicaron a HOY vecinos de la localidad.
El alcalde fue escoltado a dar el pregón y en ese momento comenzó la protesta y la primera manifestación, con increpaciones a la primera autoridad exigiendo explicaciones por el contenido del programa festivo y lanzando consignas pidiendo su dimisión. Las manifestaciones se celebraron también el lunes y el martes y los jóvenes provocaron la suspensión de las verbenas. En la del lunes pidieron a los músicos que no actuaran y que colocaran sobre el escenario la pancarta. Y no hubo verbena.
Los motivos
Se quejan de que las verbenas se fijaron los día laborables y no coincidiendo siempre con el fin de semana o con víspera de festivos, como se hacía otros años. También citan la ausencia de vaquillas, por ejemplo, y, en general, falta de contenido y actividades para los jóvenes y las peñas (sin concursos de peñas y fiestas más bullangueras como en pasados programas). El conflicto, que ha sido espontáneo, sin dirigismo político, llegará a la Corporación ya que el PSOE pedirá un pleno para que el alcalde dé las explicaciones que le pide un pueblo, al parecer ávido de fiestas, «como Dios manda».
Algunos temen ahora que haya represalias
Es 'el día después de la batalla' en Aliseda y todo el pueblo sigue sin hablar de otra cosa que de la rebelión protagonizada esta semana por los jóvenes de esa localidad cacereña de 2.300 habitantes, que ha obligado al alcalde a suspender las fiestas. El escaso contenido lúdico del programa y la mala elección de los días de verbena pusieron en pie de guerra a la juventud y a muchos otros vecinos que se unieron a las protestas. Mientras, el alcalde, Cástor Barriga, del PP, admite «algunos errores», pero culpa de la rebelión a «cuatro o cinco sinvergüenzas», y se queja de la «pasividad» de la Guardia Civil ya que, a su juicio, los participantes en las manifestaciones estaban «cometiendo una ilegalidad».
«Lo de las fiestas no ha sido más que la gota que ha colmado el vaso. El descontento con este hombre y con el Gobierno municipal en general viene ya de más atrás». Quien así se expresa es Agustín Aspano, de 27 años, uno de los cientos de jóvenes de Aliseda que han participado en la protesta popular que obligo al alcalde el pasado miércoles a dictar un bando en el que suspendía las llamadas 'Fiestas del Emigrante', que como en tantos otros pueblos extremeños se celebran cada año durante la semana del 15 de agosto.
El programa de este año ha despertado la indignación de los jóvenes por la pobreza de su contenido y por las fechas elegidas para las verbenas, entre semana, cuando muchos tienen que trabajar al día siguiente. Además, no se han incluido eventos tan tradicionales como las vaquillas o las competiciones deportivas. «Lo que pasa es que el alcalde no ha pensado para nada en los jóvenes, sólo en los emigrantes, y eso ha molestado a mucha gente. Yo creo que se podían haber elegido otras fechas en las que hubiéramos disfrutado todos», apunta Agustín Aspano, que además es el presidente del equipo de fútbol local.
Errores
Por su parte, el alcalde, Cástor Barriga, reconocía ayer a este diario que se han cometido «algunos errores» en el programa de las fiestas, pero cree que eso no justifica la actitud de los jóvenes. Con respecto a las tres verbenas entre semana, cuya celebración fue impedida por los jóvenes, al igual que una representación teatral, indica que se había organizado una para el sábado día 10, pero se descartó para no competir con la Fiesta de la Tenca, la jornada festiva anual de la Mancomunidad Tajo-Salor, a la que pertenece Aliseda. Con respecto a la falta de vaquillas, la postura del alcalde es clara: «Pensamos que no interesaba hacerlas porque se habían convertido en un espectáculo en el que sólo había ya alcohol y sinvergonzonería, y además se maltrataba a los animales».
Insultos
Cástor Barriga sufrió el pasado domingo las consecuencias de estas decisiones, cuando más de un centenar de jóvenes según él liderados por «cuatro o cinco sinvergüenzas» le increparon e insultaron ruidosamente e impidieron que se pronunciase el pregón de apertura de las fiestas, mientras el alcalde tenía que abandonar el Ayuntamiento escoltado por la Policía Local. Fue el comienzo de tres días de manifestaciones nocturnas, con pancartas en las que se podían leer lemas como 'Fiestas de Aliseda, igual a tres verbenas', y que finalmente obligaron al alcalde a suspender las fiestas por medio de un bando.
Según algunos jóvenes del pueblos consultados por HOY, las concentraciones llegaron a reunir a más de 700 personas el pasado miércoles, pero Cástor Barriga asegura que no todos los presentes estaban de acuerdo con la protesta y que muchos vecinos acudieron sólo por el espectáculo, «para ver cómo le llamaban cabrón al alcalde», dice. Además, el primer edil se queja de la actuación de la Guardia Civil durante estas concentraciones, pues afirma que «eran ilegales y se deberían haber tomado medidas para evitar que se produjeran». Asimismo, dice haberse sentido amenazado, y por eso durante los últimos días ha dormido en su piso de Cáceres.
A la espera del próximo año
Ahora, una vez finalizadas las fiestas, el pueblo ha vuelto a la normalidad, pero los jóvenes advierten de que no están dispuestos a ceder y exigen que para el próximo año se les tenga en cuenta en la elaboración del programa. «Si no lo hacen, lo más probable es que vuelva a pasar lo mismo», apunta Agustín Aspano, quien además cree, secundado por buena parte de sus convecinos, que los jóvenes tienen todo el derecho a protestar de esta manera. Ahora, según se podía constatar ayer en el pueblo, algunos jóvenes temen represalias en forma de multas, aunque el alcalde ha asegurado que por el momento no tiene intención de presentar ninguna denuncia.
Los responsables de los movimientos juveniles políticos de la ciudad discrepan sobre la calidad del programa de ferias de este año. Nuevas Generaciones (PP) piensa que el programa es muy completo y está destinado a todo tipo de público, mientras que Juventudes Comunistas y Socialistas aseguran que hay deficiencias en cuanto a actos programados para los jóvenes emeritenses.
Las juventudes políticas hablan por primera vez del programa de festejos. Las diferencias se hacen evidentes. «El programa está muy bien, hay para todos los gustos. La feria no es juvenil es para todos», destaca Carlos Ceballos de Nuevas Generaciones del PP. Para Carlos Murillo, secretario local de Juventudes Socialistas, «no hay nada enfocado para los jóvenes. Somos los eternos olvidados. El programa es el mismo que todos los años y encima nos vuelven a dejar sin concierto». Para los jóvenes populares Julio Iglesias «es un gran concierto», aunque desde la juventudes comunistas se asegura que «ningún joven se gasta 10.000 pesetas en ver a Julio Iglesias, no entiendo cómo pueblos más pequeños traen a Café Quijano. No tenemos derecho a disfrutar la feria de Mérida como queremos».
«Buena gestión»
Carlos de Nuevas Generaciones afirma que traer a Julio Iglesias ha sido un acierto. «Ha sido una buena gestión del Ayuntamiento», explica Carlos. Mientras que los jóvenes socialistas lo tildan de «elitista». David Campo, Jóvenes Comunistas, asegura que «las casetas se orientan cada vez más al público joven porque el Ayuntamiento no destina sus objetivos en él». Por el contrario, NNGG cree que para la gente joven hay «orquestas, comidas gratuitas, ambiente en el centro. Al contrario que las ferias de Badajoz y Cáceres, la nuestra va a más». Carlos Murillo (PSOE), afirma que con este programa «se fomenta el botellón. Tendrían que traer a grupos de renombre, hacer barras light. Y no se puede fomentar la feria del centro porque esos empresarios trabajan todo el año. Los que estamos en el ferial, estamos una vez sólo.» La clave, para los jóvenes comunistas, radica en la idea de «traer conciertos gratuitos o baratos y de grupos jóvenes o extremeños. También hay carencia en actividades deportivas minoritarias». Ideas como la de rebajar el precio del suelo del ferial, fomentar más la caseta joven y mejorar la distribución del recinto siguen sin ponerlos de acuerdo.
Fuente: Hoy 16/08/02 - J. J. GONZÁLEZ - CÁCERES - Hoy17/08/02 CLAUDIO MATEOS - ALISEDA - Hoy 28/08/02 PACO VADILLO - MÉRIDA