Durante los últimos meses han sido muchas las cartas remitidas a este diario por jóvenes que se quejan de las elevadas sumas de dinero que les piden por asegurar sus vehículos, ya sean coches o ciclomotores, una preocupación que ha sido trasladada por este diario al director regional de Mapfre, Eduardo Moreno, quien explicó en entrevista concedida a HOY que la razón por la que las aseguradoras cobran más caras estas pólizas está plenamente justificada. «Cada seguro tiene su precio y es difícil mantener una colectividad con mayor riesgo sin incrementar el coste de su seguro». En este sentido, se refirió a los ciclomotores, un tipo de vehículo utilizado mayoritariamente por chicos y chicas jóvenes que suele acarrear abundantes accidentes de tráfico con daños personales. «Para mantener precios baratos en estos seguros tendríamos que subir el coste de las pólizas restantes, castigando a otros colectivos que asumen menos riesgos en la conducción».
Cada conductor, un precio
En el caso de Mapfre, el precio del seguro se ajusta al 100% a la persona que lo firma y a sus circunstancias. No en vano, esta compañía cuenta con un amplísimo universo de usuarios que permite detectar dónde están los factores de riesgo. Tanto es así, que incluso el color de la pintura del vehículo puede resultar determinante. «Los turismos rojos y negros siempre se han asociado con coches deportivos», manifestó Moreno. También la marca puede resultar determinante, puesto que hay firmas de las que los recambios son más caros, algo que se traduce en un mayor coste de la póliza. Ni que decir tiene que también influye la potencia del motor, el modelo, la antigüedad y mil factores más que son tenidos en cuenta. Hasta ahora los seguros de Mapfre han venido haciendo una distinción entre los conductores jóvenes (hasta 30 años) y los experimentados (de 30 en adelante). Sin embargo, los técnicos de esta compañía han constatado que a partir de los 25 años el riesgo de accidente es menor , de ahí que estén planteándose la posibilidad de fijar tarifas distintas para ambos tramos de edad. Finalmente, Eduardo Moreno habló de la necesidad de que quienes contraten un seguro actúen de buena fe y ofrezcan a la aseguradora los datos correctos, puesto que en el hipotético caso de que se produjera un accidente y se detectase un «engaño», podría disminuirse la cobertura. «Si hay mala intención tenemos la obligación de averiguarlo».
Fuente: Hoy, 24/05/02.