España cuenta con la peculiaridad de tener una alta diversidad de edad entre los trabajadores de las empresas.
La tasa de natalidad es de las más bajas del mundo, con una media de 1,2 hijos por mujer, al tiempo que la esperanza de vida es de las más elevadas, con un promedio de longevidad entre los hombres de 75,3 años y de 82,5 para las mujeres. Este factor hace que cada vez sea más frecuente que una persona joven dirija a alguien de más edad, e implica que el índice de rotación de una empresa española sea cada vez más fuerte.
El estudio del IE revela que los grupos de trabajo con variedad étnica, cultural o generacional encuentran alternativas más eficaces y variadas para solucionar problemas, aunque tardan más tiempo en ponerse de acuerdo. Uno de los inconvenientes de la diversidad es que a veces, en vez de colaborar, los diferentes grupos se entorpecen mutuamente con el objetivo de competir, lo que retrasa y dificulta las actividades de una empresa.
El dato
En España residen y trabajan unos 361.000 ciudadanos comunitarios y se calcula que en los próximos años vendrán a trabajar miles de profesionales-especialistas comunitarios y extracomunitarios para cubrir puestos que el mercado laboral no es capaz de completar.
Así, el déficit existente en profesionales de tecnologías de la información puede hacer que las empresas españolas para el 2003 hayan incorporado a 275.000 expertos de otros países.