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Mejor tolerancia que enfrentamiento. Los padres de los adolescentes españoles se inclinan más por el diálogo que por la disciplina, según el estudio El escaso conflicto generacional contribuye a que los hijos prolonguen su estancia en el hogar.
Conflicto escaso. Una de las conclusiones del estudio es la práctica desaparición del conflicto intergeneracional. La mayoría de los padres cree que prácticamente todos los adolescentes consideran que las relaciones con sus progenitores son positivas. Sólo el 3,6% de los chicos y el 2,7% de las chicas opinan lo contrario, según las respuestas de los padres. El informe carece de una encuesta a los adolescentes. Menos autoridad, más libertad. Más de la mitad de los padres (53,5%) opta por educar en libertad. Sólo el 17% es más cercano a posturas de disciplina y autoridad. 'Prácticamente han desaparecido las formas más autoritarias en la relación padres-hijos'. Añade que los datos revelan 'el declive experimentado por la autoridad de los adultos en los últimos 25 años'. Puntualiza que los padres se han distanciado del contexto más autoritario en el que crecieron. Casi 7 de cada 10 tienen en cuenta la opinión filial al tomar decisiones familiares. Problemas, sí; tensiones, no.
Drogas, la gran preocupación. A juicio de los padres, el consumo de drogas es el principal problema genérico que afecta a los jóvenes. Le siguen la falta de trabajo y de oportunidades, las malas compañías y el consumo de alcohol. En todos los casos consideran que esos problemas afectan en mayor medida a los chicos que a las chicas. En quinto lugar se sitúan los problemas de salud: el sida preocupa más en el caso de los varones y la anorexia y la bulimia, en el de las chicas. Estudios y autonomía. Entre los valores prioritarios que los padres quieren transmitir a sus hijos figuran 'estudiar para ser importante en la vida', la honradez , la autonomía personal y la lealtad. Según las autoras del estudio, se tiende a un mayor individualismo dentro de la familia. Consumo y ordenadores Los adolescentes viven inmersos en el consumo, según el estudio. El 67% de los padres cree que sus hijos tienen 'demasiadas cosas'. Entre ellas figuran ordenadores y televisores. Los chicos disponen de un equipamiento mejor que las chicas. Entre los primeros, el 49,3% tiene ordenador propio y el 33,5% posee televisor en su cuarto. En el caso de las adolescentes las proporciones se reducen al 39,9% con ordenador propio y el 26,6% con tele. Los televisores en los dormitorios 'puede impulsar el individualismo y el aislamiento', advierte el informe. |
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Cuatro de cada 10 padres se sienten desorientados al educar a sus hijos
adolescentes. Más del 42% de los padres españoles se sienten desorientados cuando tienen que adoptar decisiones vinculadas con la educación de sus hijos adolescentes. Son parejas que, cuando eran más jóvenes, tuvieron un estilo de vida marcado por la rigidez y en el que la autoridad de los mayores era incuestionable. Sus familiares de más edad y sus profesores eran sus únicas referencias dentro y también fuera del hogar, una situación que ha dado ahora un vuelco total con la presencia de la televisión y las nuevas tecnologías en la mayoría de las viviendas de nuestro país -en el 20% de ellas hay adolescentes-. Hoy en día, los jóvenes se nutren de multitud de fuentes diferentes, lo que en muchas ocasiones 'descoloca' a sus progenitores en las conversaciones cotidianas que mantienen con ellos. La pérdida de autoridad por parte de los adultos y la caída de algunos 'mitos', como la supuesta incomunicación entre padres y adolescentes, son dos de las reflexiones más relevantes del documento. Según sus autores, el grupo de familias confusas se caracteriza «por la impotencia» que sienten ante los cambios y la necesidad de autonomía de sus hijos, la utilización de «pautas incorrectas» de educación e, incluso, «la manifestación de algunos comportamientos agresivos». La antropóloga explica que en numerosas ocasiones estos padres «no saben tratar» con los adolescentes y que optan por evitar cualquier tipo de conflicto en la relación con ellos. Una actitud que suele desembocar en la ausencia de unas normas claras y en una cierta tendencia a la permisividad. «Si se les permite todo -añade Pérez- pueden entender que sus padres tienen una falta de compromiso o que se mantienen distantes, lo que no ayuda a las relaciones». En el extremo opuesto a estos padres están los «muy comprometidos» en la educación de los hijos adolescentes -casi el 60% de los encuestados-. Destacan por «ser dialogantes, democráticos y afectivos» y tienen las «ideas claras» sobre la adolescencia. «Para la infancia y la adolescencia no resulta adecuado cualquier estilo educativo, sino aquel capaz de satisfacer las necesidades de afecto y seguridad emocional y que permita la construcción de la identidad y el desarrollo de la autonomía del individuo», concluyen los expertos. El estudio, asimismo, pone en entredicho algunos 'tópicos' en la interacción de padres e hijos, «el 'mito' de la incomunicación no se justifica» y que «la noción de conflicto y vacío generacional» desde la perspectiva de los padres «carece de base real». «Salvo el 3,6% en los chicos y el 2,7% en las chicas, las relaciones padres-hijos son positivas y existe una buena comunicación en la interacción familiar». De hecho, la mitad de los progenitores trata de ponerse en el lugar de sus hijos «pensando en su propia experiencia». Estereotipos sexuales en el hogar Los autores han intentado averiguar si los padres mantienen una actitud diferenciada en los asuntos más cotidianos a la hora de educar a los hijos o las hijas. La mayoría de ellos está de acuerdo en que los chicos y chicas adolescentes presentan características y necesidades distintas, aunque la diferencia respecto a los que piensan lo contrario es muy estrecha. Los expertos, asimismo, han intentado concretar los estereotipos sexuales que todavía perduran en la educación de un adolescente. Existe una tendencia mayoritaria al acuerdo con la opinión de que las hijas deben ser «femeninas». «En conjunto se comprueba que hay un factor sexista, ya que son los padres más que las madres los que manifiestan esta opinión». Prevalece también la impresión de que los hermanos contribuyan en la misma proporción en las tareas domésticas, con independencia del sexo al que pertenezcan. El estudio incide en que en este punto el sexismo es evidente, ya que «los padres están más a favor de que la contribución de las hijas» en las labores del hogar «sea mayor». Los padres españoles, por otra parte, no toleran peor el fracaso en la escuela de sus hijos que de sus hijas. Este apartado incluye un estudio sobre las opiniones de las familias sobre asuntos referentes a las relaciones de pareja. La oposición más fuerte y generalizada por municipios, edades y clases sociales se da en el caso de la homosexualidad. En temas como vivir en pareja sin casarse o elegir una persona de otra raza o clase social predomina la tolerancia frente al rechazo, «pero la realidad es que sólo el 2% de las parejas convive» sin haber contraído matrimonio. |
| Fuente: el pais 05/06/02 - CHARO NOGUEIRA - Madrid - y hoy 07/06/02 - REDACCIÓN BILBAO - |