En esta última década, todas las ciudades extremeñas mayores de diez mil habitantes han incrementado su población, a excepción de Navalmoral de la Mata que ha visto reducirse el número de vecinos en una mínima cuantía (el 0,6%).
Los pequeños pueblos cercanos a las grandes ciudades no paran de crecer
Trujillanos, Malpartida de Plasencia, Casar de Cáceres... suben
Las grandes ciudades extremeñas crecen y el precio del suelo también suele subir al mismo ritmo, así como los ruidos y las molestias habituales que genera una ciudad de cierto nivel de población. Hay algunos pequeños municipios que han sabido aprovechar en su propio beneficio del tirón de las grandes ciudades. El ejemplo más evidente de este modelo de crecimiento es Trujillanos, al lado de Mérida, que ha crecido un 40% en esta década. «Hace ocho o diez años comenzó a crecer como la espuma, pero me parece que se ha parado», comenta un vecino molesto porque cree que se están poniendo restricciones al urbanismo.
Rafael Bazaga explica gráficamente la vida del pueblo: «Esto es como un gran hotel; de día la gente se va a trabajar a Mérida y por la noche vienen aquí a dormir». Otros pueblos cercanos a Mérida como Calamonte o Esparragalejo también han aprovechado esa cercanía a la capital. En similar situación se encuentra Olivenza y Gévora con respecto a Badajoz o Malpartida con Plasencia. En Cáceres hay dos pequeñas localidades que están aprovechando el tirón de la capital. Se trata de Casar y Malpartida; en ambos casos presentan niveles de crecimiento superior al 10%.
LOS DATOS
Los pequeños pueblos se quedan solos
Higuera de Vargas ha perdido la cuarta parte de su población en la última década
El sur de Badajoz, La Siberia, La Vera y Las Villuercas no cesan de perder habitantes
Los descensos más acusados de población durante esta última década no se están produciendo en los pueblos más pequeños, sino en aquellos que están en un nivel ligeramente superior, entre mil y tres mil habitantes. Pero también hay poblaciones de mayor entidad que se están desangrando. El sur de Badajoz es un reguero de pueblos de ese tipo. Azuaga ha perdido 1.200 habitantes, Monesterio 540, Barcarrota 481... Ni siquiera Jerez, la perla industrial del sur, se libra de esa sangría ya que su población ha caído en un 5% y ha perdido medio millar de vecinos en los últimos diez años.
En La Serena y La Siberia también se van quedando muchas casas vacías. Valdecaballeros (300), Herrera del Duque (277), Castuera (385) son un reflejo de este éxodo.
El paraíso de las cerezas en flor y las gargantas de aguas claras, La Vera, también pierde población en localidades como Jaraíz (688), Aldeanueva (131), Garganta (1089, Jarandilla (100)...
En Las Villuercas, pierden casi todos. Guadalupe (159), Cañamero (162) ... Sorprendente resulta la fuerte bajada de la población en Miajadas, casi medio millar de habitantes, pese a que en su entorno de Vegas Altas están creciendo otras poblaciones.
A Las Palmas y Pamplona
En los años terribles de la emigración extremeña, en la década de los sesenta y los setenta, se formaron colonias de emigrantes extremeños en los sitios más dispares. Los emigrantes de cada pueblo trataron de acoplarse en un destino común y así llegaron a juntarse muchos vecinos de un pequeño pueblo en ciudades alemanas, suizas o en barrios de Madrid o Bilbao. Todavía hay emigraciones de este tipo.
En Orellana la Vieja, la mayor parte de sus emigrantes ponen rumbo a Mallorca. En Higuera de Vargas son muchos los vecinos que cogen la maleta con dirección a las Palmas, Pamplona o Suiza. ¿Oficios? Construcción para los hombres, hostelería para las mujeres.
Fuente: Hoy 22/07/02 - REDACCIÓN MÉRIDA - PABLO SÁNCHEZ MÉRIDA