El número de trabajadores que dependen del campo sufre un retroceso continuo desde 1980. La población que vive de la agricultura, la ganadería o la pesca se ha reducido a la mitad, ha pasado en estas dos décadas de los 2.000.000 de trabajadores a poco más de 920.000, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Extremadura no es ajena a esta huida del sector agrícola, y aunque conserva un 14,5 % de ocupados en el sector agrario (frente a un 6,2% de media estatal), la pérdida se está produciendo a un ritmo similar.
También la caída de empleo agrario va acompañada, por la ausencia de alternativas, de un abandono de las zonas rurales. En el medio rural cada vez son menos y cada vez más viejos. El documento explicativo del Plan Nacional de Regadíos-Horizonte de 2008 informa de que entre 1960 y 1996 se ha producido una «completa modificación de la distribución territorial de la población». Es decir, que la gente se ha ido del campo a la ciudad: durante el citado periodo se ha reducido en un 47% la población residente en núcleos menores de 5.000 habitantes, y, casi de forma equivalente, ha aumentado en un 46% la población de las ciudades con más de 50.000 habitantes.
Hay que precisar, no obstante, que este éxodo se ha ralentizado en los años noventa, tal vez porque ya quedan pocos en el medio rural para irse, o porque empiezan a aparecer algunas alternativas a la agricultura y la ganadería, como el turismo rural.
De momento, sin embargo, lo que sostiene a los pueblos pequeños como los extremeños son los ingresos procedentes del campo, y, en este sentido, el envejecimiento entre los trabajadores del campo puede calificarse de espectacular. Cerca del 40% de la población agraria española (el 36,6 %) tiene más de 50 años, lo que significa 15 puntos más que la media de edad del conjunto de sectores productivos (21,8%). Los menores de 30 años sólo representan el 17,4% de las personas que viven del campo. Las tareas agrícolas no contienen atractivo para ellos. De hecho, la evolución del empleo es tenazmente negativa, tanto en España como en Extremadura. En ambos casos, entre 1986 y 1997 descendió en un 4,4%. En nuestra región, la agricultura y ganadería fue el único sector productivo que experimentó un descenso en número de ocupados: la industria aumentó un 1,1% y la construcción y los servicios, el 3,1% y 2,7%, respectivamente, son los sectores refugio de las personas que abandonan el campo en busca de otras perspectivas.
El descenso es constante, aunque según la organización agraria Coag, 2001 supuso un año de «cierta estabilización después de los fuertes descensos registrados en 1999 y 2000». Durante el pasado año, 923.000 personas estuvieron trabajando en la agricultura y la ganadería en nuestro país, cifra que hay que enfrentar a las 2.490.500 que componían en 1980 la población ocupada agraria. En la comunidad extremeña, más de 42.000 personas están ocupadas en el campo. Extremadura mantiene, de hecho, una población agraria que es el triple de la media de la Unión Europea y más del doble de España, que está en el 6,2%. En 2001 fue del 14,5%, lo que supone que es la segunda comunidad autónoma más dependiente del campo, después de Galicia, que tiene un 15,7%.
Propuestas desde los ayuntamientos para favorecer el crecimiento demográfico.
INFORME ESTADISTICO
Extremadura es una de las comunidades con menos núcleos de población deshabitados o que tienen menos de cuatro habitantes, según una recopilación de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) hecha por el portal de Internet Toprural .
En el informe se señala que Extremadura tiene un total de 33 núcleos despoblados, número sólo mejorado por Cantabria, con tres; La Rioja, con 11; y Euskadi, con 17.
Asimismo, se informa que la Comunidad Autónoma extremeña cuenta con 14 localidades que tienen entre uno y cuatro habitantes tan sólo.
La recopilación de estos datos hace referencia a "entidades de población" (áreas habitables diferenciadas y con denominación propia) y a "núcleos de población" (que tengan al menos 10 casas) en la terminología del INE y que incluyen a las aldeas, lugares y pequeños pueblos.
Fuentes: