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Aunque también compre, la mujer vende. Al menos eso demuestra el frecuente recurso a la figura femenina en los anuncios. El Observatorio de la Publicidad del Instituto de la Mujer recibió el año pasado 710 denuncias, más del doble que en 2000, por imágenes o mensajes sexistas. Casi ocho de cada diez criticaban 'la explotación del cuerpo femenino' como un objeto para promocionar productos, según el informe difundido ayer. El cartel de Carnaval del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que mostraba el tronco pintado de una mujer desnuda, alcanzó el récord: 88 denuncias. Le siguió el anuncio del perfume Opium (una mujer semidesnuda con una mano en un pecho), que obtuvo 52. El tercer puesto fue para el de Visionlab (44). Mostraba una chica con una falda tan mínima que dejaba ver la parte baja de las nalgas, y una leyenda: 'Para ver un 15% más'. En total, se denunciaron 211 campañas. Por sectores, las administraciones coparon el mayor número de quejas, el 16,3% (además del Ayuntamiento canario figuraba el barcelonés de Cornellá, que premió un cómic denigrante para la mujer). A continuación se situaron los anuncios de ropa y accesorios (12%) y perfumes y cosmética (11,7%). La publicidad de vehículos, que en 2000 había encabezado las denuncias, descendió al quinto puesto (8,7%), por debajo del apartado de salud y farmacia (9%). Entre las quejas figuran varias referidas a anuncios en los que se recurría a la violencia doméstica, por ejemplo, para vender patines (la empresa de Barcelona ERT) o medicamentos (Nuclosina). Según el Instituto de la Mujer, cuya directora presentó ayer el informe del Observatorio, otra de las novedades del año pasado fue el aumento de los denunciantes varones, casi 18 de cada cien (un 6% más). La entidad se ha dirigido a 18 anunciantes para protestar por el sexismo de sus anuncios. Casi todos aceptaron retirarlos. El análisis del Observatorio traza un panorama pesimista. Señala 'la ausencia, en la mayoría de los casos, de una representación publicitaria de la mujer en actividades profesionales o directivas, cuando actualmente supone más del 30% de la población ocupada, el 40% de la población activa y el 33% en la dirección de empresas y Administración pública'. Añade que la vinculación femenina 'a valores o cualidades de carácter físico' y/o su utilización 'como un objeto de consumo más' 'son premisas que vienen repitiéndose año tras año en el análisis de la publicidad española'. Sin embargo, el estudio reconoce que 'las campañas publicitarias van modificando poco a poco sus contenidos y pueden encontrarse más anuncios que acercan la imagen de la mujer y el hombre'. Las quejas por contenidos sexistas pueden realizarse en el teléfono gratuito. |
| Tres cuartas partes de las quejas recogidas por el Instituto de la Mujer se refieren al uso del cuerpo femenino como reclamo comercial |
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Un firma italiana anuncia ropa deportiva; las vallas promocionales
muestran a un hombre que vuela sujeto por un arnés y carga sobre la
espalda a una guapa mujer. Él, vestido de pies a cabeza, ella como Dios la
echó al mundo. Éste es uno de los muchos despliegues de imaginación barata
con que obsequió a consumidores y usuarios la publicidad en España durante
el 2001. Anuncios sexistas como éste menudean en todos los soportes
propagandísticos a pesar de la creciente sensibilidad de los españoles,
que el año pasado presentaron más de 700 denuncias -un 109% más que en
2000- contra 25 campañas publicitarias diferentes. Perfumes, coches,
relojes, gafas, zapatos..., cualquier producto es susceptible de emplear
como reclamo comercial la socorrida anatomía femenina. Hasta la esperada
salida a bolsa del más pujante consorcio textil español se envolvió en las
sugerentes curvas de una modelo para colocar mejor los títulos. El
análisis del mercado publicitario español no resiste la 'prueba del
algodón'. Abundan los spots en los que venga o no a cuento, con más o
menos gracia, sutilmente o con burda grosería, se recurre a explotar los
encantos femeninos para animar la venta del producto en cuestión. Tanto,
que el 77'5% de las quejas recibidas se refiere al abuso del cuerpo de la
mujer como icono comercial. En cambio, hay una falta clamorosa de anuncios
que retraten con precisión el papel real de la mujer en la sociedad
española, su creciente incorporación al mundo laboral y su sobreesfuerzo
por hacerlo compatible con la familia. Esa insistencia machacona en la
sexualidad o bien en los estereotipos tradicionales como madre y esposa
es, para Pilar Dávila, directora del Instituto de la Mujer, la asignatura
pendiente de muchos publicitarios y anunciantes españoles. «Pocas veces se
transmite a la mujer realizando tareas profesionales, y cuando se hace se
trivializa su labor», aseguraba ayer y en la presentación del informe del
año 2001. Como cuando una marca de champú muestra a una abogada y una
jueza más preocupadas de acondicionarse el cabello fetén que del proceso
judicial. Otros anuncios son más sutiles, pero remachan el mismo clavo de
siempre. Iberia avanzaba su nueva etapa como empresa completamente privada
con angelicales bebés identificados con rostros famosos del siglo XX:
genios como Einstein y Dalí los niños, y Marilyn Monroe la niña. A pesar
de ello, Dávila asegura que, poco a poco las campañas publicitarias
adecuan sus contenidos y rebajan el sesgo discriminador entre hombres y
mujeres, pero ese cambio «es mucho más lento que el propio cambio de la
sociedad». Además de duplicarse las denuncias, en 2001 aumentaron el
número de campañas señaladas como sexistas, 211, un 25'6% más que el
ejercicio anterior. Ni siquiera las administraciones públicas escapan a la
vigilancia. El anuncio que concitó más quejas fue el cartel del Carnaval
de Tenerife, en el que se ofrecía el cuerpo desnudo de una mujer como
soporte pictórico de figuras burlescas. Le siguieron la campaña del
perfume 'Opium', y la de la empresa Visiolab. Entre las tres sumaron el
25% de las denuncias, y la televisión y las vallas fueron los medios más
recriminados. Violencia doméstica El capítulo más sangrante en cuanto a publicidad sexista y creatividad de tres al cuarto es el que toca a la violencia doméstica y malos tratos. Una tienda de Barcelona se anunciaba en la revista 'Uno' con la imagen 'gore' de un joven que ha acuchillado a su compañera por no comprar allí su tabla de 'skateboard'. El fármaco Nuclosina se publicitaba en el 'Diario Médico de 26 de octubre de 2000 con este 'chiste': «Papá, papá, ¿por qué mamá anda en zig-zag? Calla niño, y dame más cartuchos». Son más ejemplos de los que -recalcaba Dávila- nunca debieran hacer ni anunciantes, ni publicitarios, ni admitir los medios de comunicación que prestan el soporte, ni desde luego el público. Los jóvenes reaccionan Los responsables del Instituto de la Mujer ven con cierto optimismo la evolución de las denuncias sobre sexismo en publicidad. No sólo porque aumentan las presentadas por hombres, aún el 20% frente al 80% de los avisos femeninos, sino porque «del año pasado a éste han crecido las presentadas por jóvenes de ambos sexos de entre 16 y 20 años». Con todo, el perfil básico del denunciante de anuncios sexistas o violentos sigue siendo el de una mujer, de entre 26 y 45 años, soltera, urbanita, con estudios superiores y empleo remunerado. Por sectores, los que acumularon más denuncias en 2001 fueron la Administración (por el cartel del Carnaval de Tenerife y un cómic premiado por el Ayuntamiento de Cornellá; el sector de ropa y accesorios (12%), y el de perfumes y cosmética (11'7%). El año pasado bajaron las quejas sobre las marcas automovilísticas, aunque son las que más campañas denunciadas acumulan.En lo que va de 2002, el Instituto de la Mujer ya ha recibido 163 quejas. Entre las marcas denunciadas, Wanadoo, lencería La Perla, gel Axe, Vodafone, y la Pasarela Cibeles , !por transmitir una imagen de las modelos que puede inducir trastornos alimentarios en muchos jóvenes», señaló Dávila. |
| Fuente: el pais 31/05/02 - CHARO NOGUEIRA | Madrid |
| Fuente: hoy 31/05/02 ARANTZA PRÁDANOS MADRID |