A) La mano de obra en la región:
En Extremadura trabajan en la actualidad unas 338.000 personas, un 22% más que en el año 1996. Es decir, que se han incorporado al mercado laboral más de 62.000 efectivos en los últimos seis años.
Sin embargo, según un análisis del sindicato UGT de Extremadura sobre indicadores sociolaborales, nuestra región se encuentra entre las comunidades autónomas con un índice de eventualidad en el empleo más elevado de todo el territorio nacional. El 42% de los contratos laborales vigentes es de duración temporal. UGT, lo califica como un "grave problema" que afecta principalmente a jóvenes y mujeres. Según este estudio, el incremento de la contratación indefinida en los últimos años y del número de ocupados en todos los sectores no han permitido a la región recortar distancias con la media española en este campo.
UGT considera que lejos de recortarse la diferencia entre las tasas de temporalidad entre Extremadura y la media de España, estas parecen hacerse mayores. Mientras este índice se mantiene en una media nacional del 31%, en el caso extremeño la temporalidad en el empleo es once puntos superior.
Datos:
A finales del primer trimestre del 2001, la tasa era del 40,5%.
Al cierre del tercer trimestre del 2001, la tasa de temporalidad en el trabajo en la región rondaba el 42%, sólo por detrás de Andalucía y al nivel de Murcia, por lo que se percibe un ligero incremento en lo que va de año.
En parte, este elevado índice de contratación eventual se explica por el fuerte peso que la actividad agrícola --en la que la población ocupada duplica en porcentaje a la de la media española-- tiene en la economía extremeña. Como es sabido, la demanda de trabajadores para el sector primario es muy estacional, coincidiendo con las cosechas.
Por sectores:
El sector servicios (202.000 ocupados de media en el primer semestre de este año), es con diferencia el que más mano de obra genera y el que tiene un mayor peso en el tejido productivo.
Tras el sector servicios, figuran casi al mismo nivel la agricultura (49.700) y la construcción (49.300). Esta última actividad ha llegado a desbancar en ocasiones al campo como segundo foco de empleo en importancia en Extremadura, fruto del boom que ha experimentado la edificación residencial en los últimos años.
En último lugar aparece la industria, con 36.700 ocupados y en porcentaje notablemente inferior a la media española.
El propio Consejo Económico y Social recoge, en su informe anual del 2000, que tanto empresarios como trabajadores reconocen que "el crecimiento del empleo indefinido (en los últimos años) no ha producido una reducción significativa del empleo temporal". Sin duda, otro de los factores que influye sobremanera en la tasa de temporalidad es la confianza de los empresarios en la evolución futura de sus negocios.
Con respecto al paro, el número de personas demandantes de empleo en las oficinas del Inem sumaban 55.300 a finales de noviembre pasado. Está desocupada el 12,7% de la población activa en la región, frente al 9,22% a nivel nacional.
B) Situación de los jóvenes:
Cuarenta de cada cien extremeños tienen un contrato temporal, un porcentaje que se incrementa notablemente entre los más jóvenes que acceden al mercado laboral. Una situación que afecta de forma notable en la precariedad laboral de los contratos a los que acceden los jóvenes extremeños y que repercute en la inseguridad y unas malas condiciones laborales.
La temporalidad, es decir la contratación por un tiempo definido, es una de las dimensiones claves para definir la precariedad laboral. Los trabajadores, y en mayor medida los jóvenes extremeños, son víctimas directas de los efectos que conlleva dicha precariedad. Son trabajadores muy vulnerables, que se encuentran indefensos ante el mercado laboral y que se ven abocados a acceder a trabajos inseguros con malas condiciones laborales para cubrir sus necesidades socioeconómicas. Los jóvenes aceptan los contratos temporales aunque no estén de acuerdo con las condiciones, porque no tienen más remedio si quieren trabajar. No se denuncian los abusos por temor a que no vuelvan a contratarlos una vez que termine el tiempo estipulado. El mercado de empleo ofrece un tipo de trabajo y si alguien no lo acepta, no faltará quien lo sustituya. Con sueldos escasos e inestabilidad laboral, a los jóvenes les resulta más difícil salir de casa de sus padres, comprar una vivienda o tener hijos.
En opinión de Jacinto Romero, secretario de Acción Sindical de UGT en Extremadura, "en la región la temporalidad se convierte en la norma, y no en la excepción", "la situación es preocupante porque los contratos indefinidos han retrocedido y existe mucha precariedad, lo que supone un camino hacia el subempleo más absoluto".
Según datos aportados por la responsable del departamento de Juventud del sindicato CCOO, Cecilia Penas, el 64,3% de los extremeños menores de 25 años que desempeña algún trabajo tiene contratos temporales, frente al 31,2% de media del conjunto nacional y el 17% europeo. Tanto CCOO, como UGT consideran que la reforma laboral del Gobierno influirá en ejes fundamentales, como el de la temporalidad en el empleo y, buscan la implicación de los jóvenes en los actos de protesta que han organizado contra esta reforma. En este sentido, Cecilia Penas afirma que en la región extremeña los contratos firmados por los jóvenes tienen una media de tres meses de duración y, considera que la reforma agravará los aspectos negativos actuales y que podrían resumirse, en la "precariedad, penosidad y peligrosidad". Cree que hoy por hoy ya existe una excesiva temporalidad en el trabajo, las relaciones laborales "son penosas" y los menores de 30 años tienen la tasa más alta de accidentes laborales en España y en Extremadura.
Datos:
Durante el primer semestre del 2002 se han contabilizado 236.652 contratos en la región, de los cuales 227.773 han sido temporales (lo que representa un 96,25%) frente a los 8.879 indefinidos (3.75%), un porcentaje muy bajo con respecto a la norma nacional que ronda el 9,3% de los indefinidos.
Los sectores más eventuales en la región son: el agrario, el sector servicios y los considerados de obra y servicio, donde se incluyen los contratos indeterminados, que albergan trabajos que duran desde una hora hasta 10 meses.
En el primer semestre del 2002, casi la quinta parte de los trabajos temporales estaban destinados a jóvenes menores de 25 años (teniendo en cuenta que suponen un número pequeño dentro de toda la población activa).
Extremadura cuenta actualmente con 16.100 jóvenes, con edades comprendidas entre 16 y 19 años, que tienen condiciones para formar parte del mercado laboral, de los cuales 10.400 están trabajando y 5.700 están parados. De estos jóvenes, hay 12.000 hombres frente a 4.100 mujeres.
Nivel de estudios:
Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística, realizado a personas de entre 16 y 35 años que en los últimos diez años finalizaron sus estudios, los extremeños se encuentran entre los universitarios españoles que más tardan en encontrar empleo con una media de 32,8 meses. Los españoles tardan más de dos años (una media de 28,6 meses) en encontrar su primer empleo tras salir del sistema educativo, cifra que varía en función del nivel de formación recibido y de la comunidad autónoma en que residen.
Los universitarios necesitan menos tiempo para encontrar trabajo que los que tienen estudios medios y los que sólo han acabado la enseñanza primaria son los que más tiempo necesitan para tener trabajo. Para las personas con estudios primarios, la media de tiempo en conseguir un empleo es de 40,6 meses, mientras que los que poseen estudios de secundaria tardan una media de 36,6 meses, los de segundo ciclo 29,1 meses y los de enseñanza superior un total de 22,9 meses.
Empleo temporal:
La llegada del verano supone el final del curso para muchos jóvenes de Extremadura. Algunos se decantan por pasar sus vacaciones disfrutando de su tiempo de ocio pero cada vez son más los que se decantan por trabajar durante estos meses estivales buscando introducirse en el mundo laboral, adquirir experiencia profesional u obtener un dinero extra. La manera más rápida de encontrar un trabajo veraniego es acudir a una ETT en la que, tras estudiar el currículum del solicitante, le ponen en contacto con una empresa que oferte un puesto de trabajo para el que esté cualificado.
Según la Empresa de Trabajo Temporal (ETT) Adecco, las empresas necesitan cubrir muchos puestos de trabajo ya que son muchos los trabajadores que se marchan de vacaciones y se necesita que ese puesto de trabajo sea cubierto por alguien, sobre todo aquellos trabajos que «son más necesarios cubrir; si se va un gerente no lo vas a sustituir, pero el puesto de un auxiliar administrativo que tiene que estar todo el día metiendo datos en el ordenador lo necesitan cubrir a la fuerza».
El perfil del que acude buscando un empleo temporal en verano es el de una persona joven, con una ocupación durante el resto del año, como estudios universitarios o de formación profesional, y que quiere conseguir experiencia, tomar contacto con el mundo laboral o conseguir un dinero extra. La mayoría de ellos busca un trabajo que les deje tiempo libre para disfrutar también de vacaciones, «trabajos de media jornada o sólo unos días determinados» y, aunque algunos buscan trabajos que estén relacionados con su formación, la mayoría prefiere un trabajo con un horario flexible aunque no esté relacionado con sus estudios.
Los empleos que se ofertan en verano no requieren mucha especialización ya que cuando se necesita un empleado especializado, como un ingeniero o un licenciado, se busca que trabaje de forma fija. Sin embargo «auxiliares administrativos, almacenes y campañas de verano en fábricas o en el campo» son fuentes de empleo habituales. Este trabajo de verano puede desembocar en una relación más estrecha con la empresa en la que se trabaja. Es habitual que si la persona realiza su trabajo eficientemente, los veranos siguientes la empresa prefiera contar con ella antes que con alguien desconocido.
C) Diferencias entre sexos:
Los sindicatos UGT y CCOO coinciden en que a nivel nacional la situación de las mujeres es peor que la de la juventud, las mujeres tienen más contratos temporales que los hombres, sufren más paro y empleo precario. De hecho, según los datos del Inem, con el mismo nivel de estudios hay más mujeres paradas que hombres, excepto en el colectivo de personas con estudios inferiores a EGB. Las Empresas de Trabajo Temporal apuntan que las mujeres sólo encuentran más facilidades en los sectores de la hostelería y puestos administrativos. Por su parte, la Asociación de Jóvenes Empresarios asegura que la cifra de mujeres emprendedoras es inferior a la de los hombres.
La ETT Randstad señala que paradójicamente hay más empleo para hombres que para mujeres, a pesar de que son las mujeres las que más demandan empleo, "si vienen treinta personas al cabo del día, veinte son mujeres".
Por empleos para hombres se entienden aquellos en el que la fuerza física es predominante como descargar camiones o mozos de almacén. Las mujeres, en cambio, suelen estar más preparadas para puestos administrativos o de cara al público.
D) Empleos tradicionales y nuevos yacimientos de empleo:
La precariedad laboral en los puestos tradicionales lleva a los jóvenes a buscar trabajos menos habituales, al tiempo que aumenta la demanda en la Sociedad de la Información y de nuevos servicios.
En el caso de los jóvenes la precariedad de los empleos tradicionales ha empujado a muchos a entrar en profesiones que, aunque menos habituales, se están convirtiendo en nuevos yacimientos de empleo, como las relacionadas con el ocio y las nuevas tecnologías.
Muchas de estas actividades, que responden a nuevas demandas sociales, son consecuencia de los cambios en las estructuras familiares y de la falta de tiempo libre para el cuidado del hogar. En este sentido, la incorporación generalizada de la mujer al trabajo y la nueva valoración del tiempo libre han hecho aumentar los servicios de atención a la infancia, mejora de la vivienda y comercio de proximidad.
Igualmente, la afición por un tipo de cultura alternativa y la concienciación por el medioambiente han motivado la aparición de servicios de turismo rural, gestión de aguas y gestión de residuos. Al tratarse de servicios para la mejora de la calidad de vida, aún no cubiertos por los sectores públicos ni privados, estas profesiones se han desarrollado con rapidez en Extremadura, que mantiene los índices de la media española en la mayoría de los nuevos yacimientos de empleo, llegando a superarla en los casos de comercio de proximidad y transporte colectivo.
La informática, a pesar de tratarse de una actividad laboral cuya expansión se ha producido por el desarrollo de las nuevas tecnologías antes que por cambios sociales, puede considerarse un nuevo yacimiento de empleo debido su alta demanda de puestos de trabajo. Una cifra que, en España, llega a 80.000 empleos vacantes que no pueden ser cubiertos por la falta de profesionales de élite. Ante esta situación la Junta de Extremadura ha puesto en marcha dos iniciativas: un programa para la venta empresarial por Internet, Vivernet, y un plan de alfabetización tecnológica, consistente en cursos en los que se enseñará el uso básico de la red.
Fuentes:
Selección de diversos artículos de el Periódico Extremadura, 06/06/02; 26/12/2001.
Hoy, 23/08/02.