los videojuegos no fomentan la violencia pero sí reflejan cierta tolerancia con conductas indeseables como el machismo, el racismo, la intolerancia o incluso la agresividad social.

A esta conclusión llegan los expertos de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) que han elaborado un estudio monográfico sobre 'Jóvenes y Videojuegos' según el cual 6 de cada 10 adolescentes españoles son usuarios, un 42'4% juega casi a diario y apenas el 5% declara no haberse estrenado con los juegos de ordenador.

Identificar los elementos peligrosos para la autonomía y el desarrollo personal

La FAD se adentra en el fenómeno de los videojuegos desde su larga experiencia en conductas adictivas y de riesgo social entre los jóvenes, como las drogas, el botellón y otras. No se trata de equiparar, pero sí de identificar aquellos elementos 'peligrosos' para la autonomía y el desarrollo personal equilibrado de los adolescentes españoles.

Y aparte del evidente poder de adicción de los juegos, los más aficionados reaccionan a menudo según un patrón similar a los consumidores de otras sustancias que crean hábito. «Aunque los chavales saben que (los videojuegos) tienen efectos negativos, hacen la misma lectura que con las drogas, siempre tienen problemas los otros, los que 'descontrolan', los que 'desfasan' o los que son raros, pero nunca uno mismo», argumenta Eusebio Mejías.

En un fenómeno que se resiste a explicaciones simplistas, todos coinciden en lo mismo. 'Los videojuegos enganchan''. Un 35% de los propios adolescentes tiene incluso una imagen negativa del fenómeno por su capacidad de crear hábito, aislar o incluso crear problemas con el entorno, como descuido de los estudios o de la pandilla, discusiones familiares, etc., que en un momento u otro admite haber tenido el 44% de la comunidad de jugadores. Aun así, «eso no les hace jugar menos», refiere Mejías. Sobre los chavales pesa, además, una especie de 'tenaza tramposa'. Por un lado, se alienta el uso del ordenador y los juegos porque les capacita tecnológicamente, les abre la puerta de la informática y sus misterios. Y al mismo tiempo se difunde el temor a las posibles consecuencias del abuso tecnológico.

En todo caso, los expertos de la FAD optan por el sentido común. Recomiendan a los padres que racionalicen el uso de los videojuegos en el hogar, eviten la sobreexposición de los chavales a sus contenidos y se preocupen sólo si detectan alteraciones en la conducta de sus hijos o interferencias en la vida cotidiana, como falta de atención en los estudios, olvido de citas familiares, abandono de los amigos y otras anomalías semejantes.

Fuente: Hoy, 26/06/02.