Margot Wallström. Editorial - Hoy, 26/08/02.
La Cumbre mundial sobre el desarrollo sostenible, que tendrá lugar a finales del presente mes, viene a celebrarse diez años después de la decisiva cumbre de Río. Gracias a dicha cumbre de 1992, el desarrollo sostenible adquirió naturaleza propia en la política internacional y se establecieron nuevos conceptos y métodos de trabajo que han influido decisivamente en el programa político internacional desde entonces. No obstante, hemos de reconocer que el progreso registrado desde la cumbre de Río no es tan importante como desearíamos. Por esta razón la Unión Europea (UE) está trabajando para garantizar el éxito de la cumbre de Johanesburgo.
La Cumbre mundial de 1992 se celebró en un momento de optimismo a nivel planetario. Había caído el muro de Berlín y la guerra fría pasaba a la Historia. Diez años más tarde las esperanzas se han enfriado y el panorama es muy distinto. Son muchos los que se sienten inseguros y viven amenazados por fuerzas más allá de su control, excluidos de los beneficios de la prosperidad que la globalización ha traído a algunos y no a todos, alejados de sus políticos y al margen de los procesos políticos. Los atentados del 11 de septiembre sorprendieron al mundo. Todos sabemos que la pobreza es germen del terrorismo, pero nos cuesta encontrar las soluciones necesarias. En resumen, la distancia entre ganadores y perdedores parece ser mucho mayor de lo que era en 1992. Así pues, la cumbre de Johanesburgo debería fijarse un programa ambicioso de cambio para las próximas décadas. Los líderes mundiales tienen en esta cita un reto y una gran oportunidad al mismo tiempo. El desafío consiste en cumplir las promesas de la cumbre de Río y los objetivos de la ONU de desarrollo del milenio con el fin de erradicar la pobreza, mejorar el nivel de vida a través de modelos de producción y de consumo sostenibles y hacer que la globalización redunde en beneficio de todos.
Cabe destacar tres iniciativas en preparación para la cumbre de Johanesburgo:
• La primera de ellas es una Declaración Política de los líderes mundiales para ratificar su compromiso con el desarrollo sostenible. Esta declaración será esencial para que se pueda pedir cuentas a los dirigentes políticos del progreso que se registre en el futuro en materia de desarrollo sostenible.
• En segundo lugar, se está elaborando un plan de acción sobre desarrollo sostenible que incluirá los objetivos y calendario del programa internacional de desarrollo sostenible para las próximas décadas.
• En tercer lugar, se deberán establecer los criterios para la creación y seguimiento de asociaciones que agrupen a poderes públicos, instituciones financieras, empresas y sociedad civil y que se encarguen de llevar a cabo las acciones y cumplir los compromisos políticos que se acuerden en Johanesburgo.
La Unión Europea está empeñada en que la Cumbre mundial sobre el desarrollo sostenible sea un éxito. Queremos alcanzar un acuerdo planetario que venga a coronar los pasos dados en Monterrey para aumentar la ayuda al desarrollo y en Doha para mejorar el acceso al mercado. La credibilidad de la UE en el escenario internacional procede no solo de nuestros compromisos de Doha y Monterrey, sino también del papel que hemos desempeñado a la hora de cumplir lo acordado en Río. Estamos intentando poner en práctica lo que predicamos mediante el desarrollo de nuevos enfoques que integren las políticas económica, social y medioambiental y permitan disociar crecimiento económico y degradación medioambiental.
Es evidente que también me complace enormemente el hecho de que la Comunidad Europea y los 15 Estados miembros hayan ratificado el protocolo de Kioto el 31 de mayo. Fue un momento histórico en nuestro empeño por combatir el cambio climático y al mismo tiempo constituye una señal importante para el resto de los participantes en la Cumbre sobre el desarrollo sostenible. La ratificación reafirma el compromiso de la UE y de todos sus Estados miembros por conseguir soluciones multilaterales a problemas de carácter mundial. La conferencia de Río de 1992 incluía un acuerdo de gran alcance, aunque no de alcance ilimitado. Río fue de forma explícita una conferencia sobre medio ambiente y desarrollo. El mayor hito logrado en dicha cita lo constituyó el hecho de asociar medio ambiente y desarrollo a través del concepto de sostenibilidad. En el breve plazo de tiempo de que se dispone antes de su celebración, la Cumbre mundial sobre el desarrollo sostenible ha de centrarse de forma decidida en los temas de medio ambiente y desarrollo. Por lo tanto, la UE apoya las propuestas del secretario general de la ONU en el sentido de que la Cumbre mundial sobre el desarrollo sostenible deberá suponer un progreso tangible en cinco áreas clave vitales para el desarrollo sostenible: agua, energía, sanidad, agricultura y biodiversidad.
Como comisaria europea de Medio ambiente tengo especial interés en los temas medioambientales que se discutirán en Johanesburgo. Aunque la Cumbre mundial sobre el desarrollo sostenible no trata sólo del medio ambiente, es preciso que este tema figure de forma destacada en el orden del día de Johanesburgo. Quiero mencionar cinco puntos prioritarios sobre los que la UE querría tomar una decisión en la Cumbre mundial sobre el desarrollo sostenible.
En primer lugar, necesitamos un objetivo claro y un calendario definido para conseguir un acceso sostenible al agua potable y a la sanidad. Nuestro objetivo sería reducir a la mitad la proporción de la población que no tiene acceso al agua potable y a la sanidad para el año 2015.
En segundo lugar, necesitamos un objetivo y un plan de acción para fomentar el recurso a la energía renovable. Nuestro objetivo sería aumentar la proporción de fuentes de energía renovables hasta al menos el 15% del suministro de energía primaria para el 2010, con el fin de mejorar la eficacia energética y fomentar el uso de tecnologías de combustibles fósiles más limpias y eficaces.
En tercer lugar, la UE está trabajando en favor del desarrollo de un programa de trabajo de diez años para acelerar el paso a modelos de consumo y de producción sostenibles. Los países industrializados deberían ser pioneros a la hora de modificar sus pautas de comportamiento con el fin de ir incorporando lo antes posible estilos de vida y procesos de producción sostenibles.
En cuarto lugar, nuestros esfuerzos van dirigidos a conseguir un compromiso político para poner fin e invertir, para 2015, la actual pérdida de recursos naturales y biodiversidad a través de la gestión sostenible e integrada de los recursos naturales.
En quinto lugar, necesitamos adoptar nuevas medidas para hacer frente a los problemas que plantea la producción y utilización de sustancias químicas peligrosas. El objetivo sería garantizar que dichas sustancias hayan dejado de ser peligrosas para la salud humana o el medio ambiente para 2020.
Son grandes las expectativas que hemos puesto en la cumbre de Johanesburgo y somos conscientes de que las discusiones serán difíciles. La UE desea que la Cumbre emita un mensaje político claro sobre la necesidad de hacer que la globalización sea sostenible y para todos y que en ella se acuerden medidas dirigidas a alcanzar este objetivo. Ha llegado el momento de hacer que el desarrollo sostenible deje de ser un atractivo proyecto para convertirse en una realidad internacional.