Los jóvenes piensan en sí mismos como una marca.
"Cazadores de tendencias", viajando por Europa en autobús y a cargo de jóvenes sobradamente preparados para cumplir la misión de indagar qué piensan sus coetáneos continentales. El viaje realizado con un grupo de jóvenes de siete nacionalidades con edades comprendidas entre los 20 y 22 años, quiso conocer también la visión que las nuevas generaciones tienen sobre conceptos como nacionalidad, las marcas y la publicidad.
Los resultados los presenta la promotora del estudio, FutureBrand, creadora en España de marcas como Telefónica, Terra, Admira o e-moción.
Ésta son sus conclusiones principales:
Alejamiento juvenil de las políticas de los gobiernos.
Las últimas encuestas demuestran que las cuestiones que menos interesan a los europeos de entre 18 y 25 años de edad son precisamente aquellas que los gobiernos quieren abordar en la Convención Europea, es decir, la reforma de las instituciones y el proceso de ampliación. Lo prioritario para ellos es la lucha contra el paro y la pobreza, el respeto de los derechos humanos y la protección del medio ambiente.
Los más jóvenes también tienen algo que decir y por eso 210 chavales de 25 países se han dado cita en Bruselas para debatir en la Eurocámara sus ideas sobre cómo debe ser la Unión Europea de las próximas décadas. 'Estamos dispuestos a aportar ideas frescas', declaró la checa Hana Sedlackova, una de las cuatro representantes de la Comisión en la Convención de los jóvenes. 'Venimos a contar a los jóvenes de toda Europa cuál es la situación de falta de libertades que vivimos en el País Vasco, que no se la pueden imaginar', explicó el concejal del PP en Llodio Santiago Abascal, seleccionado por el Parlamento Europeo. 'Somos la cara de mucha gente que vive con miedo en una región de la UE y nos jugamos la vida con ello', añadió Eduardo Madina, el joven socialista que perdió una pierna en un atentado ocurrido el pasado 19 de febrero.
Además hay otros siete españoles que quieren aportar sus ideas sobre el futuro de Europa. 'Estoy seguro de que darán oxígeno y un tono impertinente a nuestros debates, algo que es necesario', comentó el comisario Michel Barnier, representante del Ejecutivo comunitario en el Presidium u órgano directivo de la Convención Europea de adultos.
Impertinente o no, es seguro que los jóvenes darán otra visión de Europa. Un sondeo realizado por la Comisión Europea muestra que los jóvenes centran sus preocupaciones en problemas como el paro, la pobreza y la exclusión (los tres asuntos prioritarios para el 79% de los encuestados), los derechos humanos y la democracia (74%) o la protección de la naturaleza (71%). Los datos contrastan claramente con lo que exigen los adultos a las instituciones europeas. Para ellos, la prioridad máxima es preservar la paz y la seguridad (la preocupación primera para el 91% de los encuestados), seguida de la lucha contra el paro (90%) y el crimen organizado o el tráfico de drogas (89%).
El medio ambiente figura en sexto lugar, y en el séptimo, el respeto de los valores democráticos y de los derechos humanos. 'La fotografía', como dijo Barnier, 'es significativa'. El reto está ahora en conjugar estas dos visiones de Europa. Curiosamente, en lo único que coinciden jóvenes y adultos es en su pasividad por las grandes cuestiones que los gobiernos quieren abordar en la Convención: el papel que debe desempeñar la UE en la escena diplomática internacional, la reforma de las instituciones y el proceso de ampliación.
La Comisión Europea entonó el mea culpa y reconoció la responsabilidad de los políticos a la hora de explicar, mal y con un lenguaje complicado, lo que se hace en Bruselas.
Baja afiliación.
Quizás por ese bache creado entre instituciones y ciudadanos los jóvenes son los primeros en no sentirse interesados por la participación en la vida pública. Sólo cuatro de cada cien jóvenes europeos están afiliados a un partido político o a un sindicato, y sólo dos de cada cien actúan en organizaciones que defienden los derechos humanos. Las conclusiones a las que lleguen los jóvenes en sus debates serán incorporadas a los documentos que maneja la Convención de los adultos de forma que los jefes de Estado y de Gobierno las tengan en cuenta a la hora de tratar cómo funcionará Europa en el futuro. Como ha dicho la comisaria europea de Juventud, Viviane Reding, 'cuando la nueva Europa funcione, serán ellos los que habrán tomado las riendas. Dejémosles que hablen, que discutan y que busquen consensos entre ellos en puntos comunes'.
Jóvenes del PP y del PSOE explican a Europa la «locura» del País Vasco.
Representantes de las juventudes socialistas y populares en el País Vasco explicarán ante los jóvenes reunidos en Bruselas para discutir sobre el futuro de Europa la «anomalía» que supone para la construcción europea que un joven vasco tenga que jugarse la vida día a día por el mero hecho de defender la libertad y la democracia en su tierra.
«Euskadi es una gran locura en la que ETA asesina y el Partido Nacionalista Vasco y otros que no sabemos exactamente qué son comparten fines con los que matan... Una gran locura en la que estamos desprotegidos y sometidos por un nacionalismo cerrado», afirmó Eduardo Madina, representante de las Juventudes socialistas y víctima de un atentado de ETA en el que perdió una pierna. «No vengo a hablar de grandes debates, sino de una paradoja: en el País Vasco hay unos indicadores económicos de los más avanzados; pero si hubiera indicadores del miedo y la libertad, estaría a la cola de la UE y del mundo occidental... los que están en peligro no son valores particulares, sino fundamentales en Europa», explicó Santiago Abascal, presidente de Nuevas Generaciones del PP en el País Vasco y concejal de Llodio que también sufrió los ataques de ETA y su entorno.
La mayoría de los participantes pertenecen a partidos políticos.
'Son jóvenes bastante adultos'. Era el comentario más común de los escuchados en la sede del Parlamento Europeo entre los curiosos que se acercaron a seguir durante unos minutos a 210 jóvenes de la Convención debatiendo sobre el futuro de Europa.
Por su formación, origen político y por el lenguaje que utilizan para exponer sus ideas daba la sensación de que se comportan igual que los participantes en la Convención de los mayores, que se reunían en una sala contigua para disertar sobre el papel de la UE en el exterior. '¡Qué desilusión!', lamentaron un periodista francés y otro holandés que cubrían el evento, esperando de los jóvenes un discurso más fresco que el que se estaba escuchando en el hemiciclo de la Eurocámara. El propio Giscard d'Estaing, presidente de la Convención europea, en su discurso de apertura de la sesión especial en Bruselas, pidió a los participantes seniors que fueran 'imaginativos' y que aprovecharan la libertad que tenían para dar nuevas ideas sobre el futuro de Europa, algo de lo que los padres de la Unión Europea no gozaron por las guerras y la represión.
En boca de los chavales se escucharon mensajes alentadores como 'necesitamos una Europa más comprensible y cercana para el ciudadano', decía Anders Basboll, y un 'proyecto común europeo', añadía la checa Hana Sedlackova. Pero cuando llega la hora de ponerlas sobre el papel, la cosa cambia y el lenguaje se vuelve viejo. La gran mayoría de estos jóvenes pertenecen a partidos políticos y han sido seleccionados por sus mayores para transmitir un mensaje. Unos de derechas, otros de izquierda, pero todos más bien con una filosofía conservadora más que rompedora. Alguno más liberal se atrevió a decir que todo estaba amañado y que temía que todo este ejercicio fuera inútil. Le apoyó el francés Nasser Benzahzouh, quien lamentó que esta Convención de jóvenes 'no fuera representativa de la mayoría'. Y para conservadora una chica maltesa, Ingrid, que defendió la promoción del matrimonio y la oposición a la eutanasia como una vía para preservar la especie.
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