Eurostat, el observatorio estadístico de los Quince, acaba de constatar con cifras exactas la contribución principal de la inmigración en el crecimiento de la población en la Unión Europea. Tres cuartas partes del incremento del 0,4% del número de europeos registrado el pasado año se debieron a este fenómeno y sólo una cuarta parte al crecimiento natural (la diferencia entre nacimientos y defunciones).
Los datos de Eurostat revelan la imposibilidad de concebir el tejido demográfico de los países de la UE, que casi alcanza los 380 millones de personas, si no es con el concurso de los ciudadanos europeos procedentes de la inmigración que, dado el manifiesto envejecimiento poblacional en países como España, Alemania o Italia, se convierten en la principal alternativa para evitar los fuertes descensos de la población activa previstos para los próximos años.
Aunque la regularización masiva practicada en 2000 por el Gobierno explica que el año pasado descendiera el crecimiento de población inmigrante en España, Eurostat prevé que la caída de la población activa en nuestro país puede alcanzar el 6,6%, cifra que indica la necesidad de construir alternativas que corrijan esta tendencia, como fomentar la prolongación de la vida profesional, facilitar la movilidad profesional y, por descontado, promover la inmigración legal.
Fuente: ABC, 08/08/02.