Dietrich Schwanitz publica una gran biblia cultural para jóvenes.

Savater elogia la ironía del profesor alemán, 'best seller' en su país

Harto de dar clase a estudiantes que creían que los habitantes de Egipto eran las momias y que las pirámides son las montañas que separan Francia y España, el catedrático alemán de Literatura Inglesa Dietrich Schwanitz decidió escribir una gran biblia cultural.

Se titula La Cultura, todo lo que hay que saber y, a la vista del millón de ejemplares vendidos en su país, se ve que tiene más público que los jóvenes. Ahora, Taurus lo edita en España.

Otro catedrático muy preocupado por la educación, Fernando Savater, presentó ayer el libro de Schwanitz en el Instituto Goethe de Madrid. Savater elogió el 'espíritu irónico' que sobrevuela este 'repaso general' a la cultura occidental, mientras Wolfgang Saber, director del Goethe, lo calificó como 'libro muy atrevido'.

Luego, Schwanitz hizo una sólida exposición-conferencia en la que se vio que sabe bien de lo que habla, y que la desmedida ambición de su libro (aclarar lo que es la cultura hoy día, recuperar el prestigio perdido de la Bildung, la formación y educación personal) tiene tanta carga cínica (sus resúmenes-fichas son casi siempre distantes y divertidos) como crítica (no se limita a exponer cosas, sino que establece un canon).

Schwanitz sabe que un empeño de esas dimensiones corre el riesgo de banalizar la cultura que trata de enseñarnos. Platón, 12 líneas. Aristóteles, 13. La Iliada, 18... Y los críticos se han acordado de acusarle de superficialidad, cosa que él encaja con un temple admirable. 'La catástrofe del nazismo nos dejó sin referencias', explica. 'La ciudadanía culta no resistió la barbarie. Y en los años sesenta se enterró la Bildung. La caída del socialismo produjo una fractura educativa enorme con la ex RDA. Y hoy estamos con las manos vacías, melancólicos, tristes y llenos de tabúes. Era necesario recuperar la memoria cultural de base, de fundamento, y hacerlo con alegría, con ironía, como una forma más de diversión, de una manera antifascista, alejándola de su carácter elitista y solemne.

 La cultura es un juego.

Y por lo que ha vendido el libro, parece que los alemanes agradecen mucho una anécdota, que la Bildung no sea una tortura'.

¿Qué es lo que aparta a su libro de la banalidad? 'Que trata de ofrecer conceptos para entender el proceso de modernización de la sociedad', dice Schwanitz. Para él, 'la sociedad moderna es una mutación única en el mundo. Somos exiliados de nuestra sociedad, que en la era global se divide según el tipo de información que tiene cada uno. La idea que está detrás del libro es esa modernidad desestructurada, incomprensible, aunque naturalmente he tratado de ocultarlo. Con la cultura hay que pensar de forma antiintuitiva, y eso le da al libro un efecto poético'.

Schwanitz reconoce que su libro es eurocéntrico, aunque sigue los modelos culturales de Inglaterra y Francia. 'Alemania y España son países románticos y narcisistas, que no lograron tener una burguesía culta y disciplinada'.

¿Y qué es lo que no debemos saber? 'La vida privada de los famosos ocupa mucho sitio en nuestras cabezas. El bufón se convierte en rey. Es la carnavalización del conocimiento, la cultura del rendimiento. A través del dominio de los idiotas en televisión, vemos que los medios tienen su propia vida, que son meros instrumentos para quienes los saben usar. De ahí viene una parte de la melancolía y el pasotismo. Pero es a través de la imbecilidad pública como todo eso se hace soportable'.

 

 

El amuleto - VICENTE VERDÚ

La editorial Taurus acaba de publicar un libro gordo de un profesor alemán llamado Dietrich Schwanitz que lleva por título La cultura.

 Es decir, no lleva por título esta doctrina o la contraria, esa disciplina o su consecuente, una parte de la historia de la humanidad, sino que lo comprende todo. Lo comprende todo y no al modo de la enciclopedia que tenía por objeto encerrar en un tratado la inmensidad de la realidad. Este libro del profesor alemán lo que busca confinar entre sus tapas es 'la cultura'. Fuera del libro se hallaría la no cultura, la incultura o la cultura de masas que no viene incluida en el sumario.

Este libro se dedica, en fin, a la cultura-culta o bien, a la cultura que se ha ido disgregando de nuestra contemporaneidad y va alejándose de nosotros como un cosmos del saber (sobre Schiller, sobre Shopenhauer, sobre Velázquez, sobre Homero) que ya no sirven para nada.

Se trata de un libro en cuyo subtítulo se dice 'Todo lo que hay que saber'. Pero saber ¿para qué? Prácticamente el cien por cien de los conocimientos que se encuentran en esas páginas no sirven para encontrar hoy un trabajo, para triunfar en televisión o para tener un Porsche. En realidad sólo sirven para ser algo culto o, lo que antes era lo mismo, para acceder a una fuente de placer interior. Pero ¿una fuente de placer interior? ¿No es eso demasiado rancio y pesado? El libro vale para recibir aquello que no se logró aprender en la enseñanza ni tampoco después cuando ya habían nacido los niños y transmitían partidos en la televisión. Vale para recuperar un pasado perdido o en suma sirve, como pasa con la ecología, para preservar una naturaleza que no va a volver.

El libro es un tomo y un testamento. El libro de una cultura que ha dejado de ser, compendiada desde Tolstoy a Adam Smith, desde Kant a Giambattista Vico. Todo ello constituye la base de lo que somos pero ¿a quién interesa hoy lo pasado y, menos, qué cosa somos? Solamente a unos pocos chalados, que no quieren perecer de actualidad, alimentados por un telepizza y un vídeo pirata de Britney Spears. Por si acaso, hasta un millón de lectores han comprado ese ejemplar en Alemania. Por si acaso no fuera un milagroso amuleto o un conjuro de la antigüedad.

Fuente: el pais 17/05/02 y 18/05/02 - MIGUEL MORA | Madrid