nuevo test para detectar el consumo de drogas a través del sudor:

Arifarm-test, como se denomina, tiene un tamaño de unos 10 centímetros y está formado por unas bandas de detección que permiten advertir a través del sudor y de la orina del consumo de estupefacientes. El detector puede aplicarse directamente en la zona de las axilas y la espalda de las camisetas o polos o bien sumergirse en la orina durante tres minutos. Si pasado este tiempo aparece una sola banda de color rosa, el resultado será positivo y si se observan dos bandas de color será negativo. La inexistencia de bandas coloreadas implicará que el test no se ha hecho correctamente. En el caso de que el resultado sea positivo, se recomienda confirmarlo a través de una analítica de laboratorio.

El detector, costará unos 60 euros y es de un solo uso, advierte en tres minutos si se ha producido consumo de drogas de diseño como anfetaminas, éxtasis, ácido o «speed», así como cocaína, los llamados opiáceos, cannabis o marihuana.

Las farmacias españolas ya pueden solicitar este test, que permitirá a los padres conocer si sus hijos han consumido estupefacientes, ya que puede aplicarse directamente en la ropa del consumidor sospechoso y en el mismo hogar familiar.

Un test de detección del consumo de drogas llega a las farmacias

El Gobierno y las ONG dudan de su eficacia como método preventivo

Las farmacias españolas disponen desde ayer de una prueba que permite detectar si hay restos de cuatro tipos de droga (hachís, cocaína, anfetaminas y opiáceos) en el sudor o la orina. El producto sirve teóricamente para que los padres sepan si sus hijos toman estas sustancias, pero el Plan Nacional sobre Drogas y las ONG de atención a toxicómanos dudan de que sea eficaz para evitar el consumo.

El producto se llama Arifarm-test, y consiste en cuatro tiras de papel reactivo que cambian de color cuando entran en contacto con estas sustancias, bien directamente, bien al frotarlas con ropa impregnada de sudor reciente.

La responsable del test en España, Carmen Bau, explicó ayer que el método sólo puede usarse sin consentimiento del interesado en el caso de menores, ya que los padres son sus tutores. Otras opciones, como el empleo de la prueba por los empleadores de un trabajador, 'serían ilegales', explicó Bau. 'Nuestro objetivo [al comercializar el test] es ayudar a que los padres se comuniquen con sus hijos adolescentes', añadió Bau. 'Se trata más de una ayuda que de un método de represión', afirmó.

El producto lleva cuatro años en el mercado estadounidense, y su funcionamiento ha sido homologado por la Agencia de los Alimentos y los Medicamentos de EE UU (FDA). 'Se trata de un método cualitativo, por lo que mide la presencia de drogas, pero no su dosis', aclaró Bau.

España es el primer país europeo en que se comercializa. El test cuesta unos 60 euros (no tiene un precio fijo porque no está sujeto a las normas que rigen el precio de los medicamentos) y 'no tiene validez legal', según aclaró la responsable del producto. 'Si se quisiera usar en un juicio habría que usar otra analítica', explicó Bau.

Desde el Plan Nacional sobre Drogas son 'partidarios' de otras vías de prevención, 'y más después de ver cómo funcionó el sistema de parches para detectar el consumo de drogas de la comunidad de Madrid'. 'Nosotros creemos que la relación padre hijo debe ser fluida y dialogante', y 'aunque las herramientas están para ser utilizadas', este sistema parece más útil en el caso de presos que se excarcelan para seguir un tratamiento, por ejemplo', explicaron. El director técnico de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Eusebio Megías, insistió en que el posible uso del análisis debía hacerse 'mediante un acuerdo entre padres e hijos'. 'No creo que vaya a servir para evitar el consumo de drogas, y en cambio sí puede deteriorar la relación familiar', opinó Megías. En la misma línea se pronunció el responsable de la Comisión sobre Drogas del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, Rafael Borrás. El presidente de la Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente, Antonio Escobedo, recalcó que su organización ya se había opuesto al uso de parches para que los padres controlaran el consumo de drogas de sus hijos. 'No estamos en contra de la herramienta en sí, sino de que convierta la relación en un sistema policial', explicaron. 'Otra cosa es su uso voluntario en jóvenes que estén en un programa de desintoxicación', añadió.

Fuente: ABC, 17/07/02. - El Pais 17/07/02 - EMILIO DE BENITO | Madrid.