Extremadura necesita donantes de sangre.  La Hermandad de Badajoz busca la forma de captarlos.

Éste es el mensaje claro de la Hermandad de Badajoz, que ayer inició la serie de encuentros que mantendrá con diversos colectivos sociales y otras hermandades de la región para tratar de encontrar, entre todos, el camino que lleve a un aumento en el número de donantes.

Aunque las necesidades actuales están cubiertas, los expertos creen que de no conseguir unos 30.000 más a corto plazo - en la actualidad, hay 20.000 en toda la región -, habrá problemas para poner en marcha algunos de los nuevos servicios sanitarios que la Junta prevé instaurar. El año pasado hubo en Extremadura algo menos de 34.000 donaciones de sangre, 2.000 más que en el ejercicio anterior.

La cifra -dicen los expertos- es suficiente para garantizar las demandas actuales, pero escasa si pensamos en la necesidad de sangre que será precisa una vez entren en funcionamiento algunos de los nuevos servicios sanitarios que prevé poner en funcionamiento el SES (Servicio Extremeño de Salud).

Ante esta perspectiva, las hermandades de donantes que hay en Extremadura se plantean la necesidad de encontrar nuevos donantes. «Se trata de poner el parche antes de que aparezca la herida», resume José María Brull, jefe del servicio de Hematología del Hospital de Mérida. En esta situación, el problema principal es cómo conseguir esos nuevos donantes. Para encontrar una respuesta, la Hermandad de Badajoz celebró ayer el primero de los encuentros que tiene previsto mantener con otros colectivos de donantes de la región y representantes de distintos ámbitos sociales, en colaboración con la Consejería de Sanidad y Consumo.

Como primera medida, la Hermandad pacense ha firmado un convenio con la Uex, que permitirá realizar actividades de promoción encaminadas a captar jóvenes donantes entre la población universitaria. Las extracciones se realizarán en los campus no sólo de Badajoz, sino también en los del resto de ciudades extremeñas con sedes universitarias. De esta forma, se persigue conseguir adeptos entre la población de 18 a 30 años, que representa casi el 40% de las donaciones que se realizan cada año en la comunidad autónoma.

El 86% se extrae en los pueblos

 El 86% de las donaciones de sangre que se realizaron el año pasado en Extremadura procedían de habitantes de zonas rurales.

En la ciudad de Badajoz, por ejemplo, la mayoría de las actividades encaminadas a captar donantes han sido un «fracaso estrepitoso», según Martín González Carvajal. «Cada vez que vamos a un pueblo -continúa el presidente de la Hermandad pacense-, es como una fiesta. La gente colabora de una manera sorprendente, mientras que en la ciudad es mucho más difícil». Este «fracaso estrepitoso» del que habla González Carvajal ha llevado a los responsables de la Hermandad a plantearse un cambio de estrategia. «El mensaje de la solidaridad ya no funciona -afirma el jefe del Servicio de Hematología del Hospital de Mérida-. En el imperio del marketing en el que vivimos, tocar la fibra sensible de la gente ya no da resultado. Hay que cambiar, e igual lo que conviene es desarrollar algún tipo de campaña más agresiva».

Ante esta perspectiva, la Hermandad se plantea varias opciones, que ayer fueron debatidas por representantes de la Uex, de medios de comunicación regionales y expertos en la materia. Uno de los puntos más recalcados, y que pasa desapercibido para gran parte de la población, fue la importancia crucial del banco de sangre para poder realizar transplantes.

«Mi ilusión era cumplir los 18 para empezar a donar»

El caso de Laura es la excepción que confirma la regla: con 19 años, le gustaría dar sangre «cada día» Laura (19 años, estudiante de Enfermería) cumplió ayer con un ritual al que, mal que le pese, sólo puede someterse cada cuatro meses. Acude al Hospital Infanta Cristina, en Badajoz, y se pone en manos del enfermero. Podría decirse casi que disfruta donando sangre, una vocación altruista que le viene de familia.

Dice Laura Viera (19 años) que «si pudiera donar sangre todos los días, lo haría». Como esto es imposible, ella se conforma con cumplir cada cuatro meses un ritual al que se somete encantada. Rellena el cuestionario, se toma la tensión, se tumba sobre el asiento, aprieta el puño de forma intermitente, se sujeta el algodón, come un bocadillo y una coca-cola después, y a seguir el día. Incluso con una aguja sobre el brazo, ella habla como si tal cosa, y hace una confesión llamativa por inusual: «Mi ilusión era cumplir los 18 años para poder empezar a donar sangre, y tuve que pincharme hasta cuatro veces para poder empezar a donarla, porque al principio no tenía suficiente cantidad de hemoglobina».

Esta vocación altruista le viene de familia. «Desde pequeña veía a mi madre donar sangre, por eso quería darla yo también. Además, estudio Enfermería, acabo de terminar primero», relata mientras el enfermero sujeta la aguja. Apoyada sobre la puerta de la sala de extracciones, contempla la escena su amiga Cristina (18 años), estudiante de Educación Especial que no acaba de decidirse a seguir el camino de su amiga. «Yo prefiero verla a ella -reconoce-, y luego, ya veremos».

La Hermandad planea concienciar a los estudiantes para que donen sangre

En los quirófanos de Cáceres no hay escasez de sangre ni en verano. El índice de donaciones se mantiene constante en el área de la Hermandad de Donantes de Sangre del Complejo Hospitalario San Pedro de Alcántara de Cáceres, que abarca un total de 31 localidades.

A partir de septiembre se programa iniciar una campaña de concienciación entre los estudiantes, para paliar la baja de donantes mayores de 65 años. 'Se aplazan operaciones por falta de sangre'. Carteles que contienen frases como ésta cuelgan, con cierta frecuencia, de las puertas de los quirófanos de algunos hospitales de grandes ciudades como Madrid o Barcelona. En Cáceres nunca se ha dado el caso. A día de hoy, el banco de sangre del Complejo Hospitalario San Pedro de Alcántara se encuentra con las necesidades más que cubiertas, gracias a las donaciones de los 14.200 donantes de sangre activos según el censo de 2001 con que cuenta la Hermandad de Donantes de Sangre cacereña. Un total de 31 localidades de la provincia están integradas en esta hermandad.

Este colectivo se ha propuesto cumplir su propósito a partir de septiembre. Tal y como ya avanzaron en la asamblea celebrada el pasado mes de abril, quieren buscar la implicación de los jóvenes en las donaciones de sangre porque, según la Hermandad, en ellos está el futuro de esta labor altruista y humanitaria. Por esto, se está planeando una campaña de concienciación dirigida a los estudiantes, que recorrerá diferentes facultades y escuelas de la Universidad de Extremadura, así como institutos y colegios. «Nueva savia» «No lanzamos un S.O.S. Lo que buscamos es una continuidad porque hay que seguir manteniendo la Hermandad y aumentarla si es posible. Por eso vamos a volcarnos con la juventud. Hay que animarlos y buscar a los que cumplen 18 años. Si vamos dando de baja a los que cumplen los 65 y no conseguimos donantes jóvenes, nos quedamos sin donantes. Son la nueva savia», expone Jesús Domínguez, relaciones públicas de la Hermandad de Donantes de Sangre de Cáceres.

Como ya publicó este diario, en 2001 se redujo la cifra de nuevos donantes de la Hermandad con respecto al año anterior. En 2000 hubo 1.205 donantes primerizos, mientras que fueron 888 en 2001. En Extremadura, se llevaron a cabo 34.001 donaciones de sangre durante el año pasado en los nueve bancos repartidos por toda la comunidad. A partir de octubre, comenzará a funcionar en Mérida el Banco de Sangre Regional, que abastecerá de plasma a las nueve zonas actuales.

Fuente: Hoy 16/07/02 - ANTONIO JOSÉ ARMERO - BADAJOZ - Hoy 27/08/02 MARÍA JOSÉ TORREJÓN - CÁCERES