Gonzalo Robles adelantó los datos del año 2001 de nuevos tratamientos por drogas, y la heroína mantiene la primacía en la demanda de curas de desintoxicación
MADRID. Melilla, por el consumo de heroína; la Comunidad Valenciana, por el de cocaína, y Canarias, por el de cannabis, figuran en el primer lugar de las solicitudes de tratamiento de desintoxicación por cada una de esas drogas, más que ninguna otra Comunidad o Ciudad autónoma, según datos obtenidos por ABC. En el caso de Melilla, el 83 por ciento de los solicitantes eran consumidores de heroína, en la Comunidad Valenciana el 46 por ciento eran adictos a la cocaína, y en Canarias destaca el consumo de cannabis (45,3 por ciento) entre los que solicitaban ayuda para abandonar la adicción. En cifras absolutas, Andalucía (3.457 personas admitidas por primera vez a tratamiento), Cataluña (2.903) y Madrid (2.477) encabezan la lista.
En el conjunto nacional, más de la mitad (el 51 por ciento) de las personas que solicitan tratamiento de desintoxicación por primera vez son consumidores de cocaína (34 por ciento) y de cannabis (17 por ciento). La heroína sigue a la cabeza, con el 42 por ciento de la demanda de nuevos tratamientos, mientras que el MDMA («éxtasis») y sus derivados provocan el 1,6 por 100 de las peticiones. Estos datos corresponden al último estudio (año 2001) del Observatorio Nacional sobre Drogas y fueron presentados por el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Gonzalo Robles, durante las «VI jornadas sobre adolescentes, dependencias y nuevos medios de comunicación», organizadas por Proyecto Hombre.
Drogas «recreativas»
El año pasado se admitieron a tratamiento 1.021 personas menores de 19 años. En este caso se debe básicamente a las drogas denominadas «recreativas», de uso habitual los fines de semana: un 50 por ciento por el cannabis, un 18 por ciento por cocaína y el 5, 5 por ciento por «éxtasis». El resto fue admitido a tratamiento por otras causas como heroína, alcohol o anfetaminas.
En lo que se refiere a la heroína, además de descender su consumo y la edad de tratamiento, se ha experimentado un aumento en la edad media de las personas que demandan atención (32,8 años, frente a 28,5 años en 1995). Por otro lado, se mantiene la tendencia decreciente del uso de la vía parenteral (17, 5 por ciento, frente al 27, 5 de 1995). La proporción de pacientes VIH positivos entre los admitidos también mantiene una tendencia descendente, que se remonta a 1996, con un 34,7 por ciento el año pasado.
Considerando el conjunto de las solicitudes de tratamiento que se registraron el año pasado -49.376, sumando las personas que acudieron en busca de ayuda por primera vez y las que repitieron visita-, se percibe una disminución de la demanda asistencial por heroína, que comenzó en 1996, y un incremento de la motivada por cocaína, cannabis y MDMA. No obstante, globalmente la heroína sigue acaparando la demanda, con el 68,3 por ciento, seguida por la cocaína, con el 19 por ciento, y el cannabis, con el 7,4 por ciento.
A las jornadas organizadas por Proyecto Hombre asistirán cerca de 25 expertos y 400 profesionales procedentes de 34 provincias españolas. Se analizará el fracaso escolar y su relación con el uso de las nuevas tecnologías, especialmente Internet y televisión.
Nuevas amenazas
Bartolomé Catalá, presidente de Proyecto Hombre, manifestó que existen muy pocos estudios sobre los efectos reales que los medios de comunicación producen sobre el consumo de drogas. Señaló que la libertad de acceso a contenidos y servicios como juegos, apuestas on-line, loterías, «chats», foros o correo electrónico, además del teléfono móvil, anuncian posibilidades inmensas en el campo educativo. Pero también nuevas amenazas, como el incremento del tiempo de exposición a estas pantallas y el uso compulsivo de las nuevas tecnologías.
«Estamos convencidos de que la adicción a cualquier tipo de droga es producto de un problema profundo y nosotros buscamos las causas», señaló. Junto con la adicción a la cocaína y las pastillas, «descubrimos que hay otro tipo de problemas por usos indebidos, y para ello creamos programas específicos», añadió. Para Luis Bononato, responsable de Proyecto Joven, las etapas de crecimiento y sus cambios biológicos provocan inseguridad, inestabilidad, desaparición de la familia como principal referente y soledad. «El joven tiende a aislarse, y es el momento en que se inicia esta adicción».