Un experto del CSI advierte de que el nivel de fecundidad de los jóvenes españoles es «ridículo»

hoy 23/11/02 EUROPA PRESS/MADRID

Reclama políticas públicas para aumentar la tasa de natalidad

El nivel de fecundidad de los jóvenes españoles es «ridículo» en comparación con el del resto de países europeos, cuyos promedios en esta franja poblacional casi duplican la media de España, pese a que las tasas medias generales no registran diferencias significativas, según advirtió ayer José Antonio Fernández Cordón, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y miembro del Observatorio Europeo sobre la situación social de Acción Social, la Demografía y la Familia.

 «No se están haciendo todas las actuaciones que podrían hacerse para que las familias que tienen hijos estén mejor que las que no los tienen», lamentó, denunciando una «insuficiencia absoluta de políticas públicas que ayuden a superar los obstáculos» durante su intervención en las jornadas sobre 'Envejecimiento y Familias', que se celebran en Madrid.

Según los datos manejados por Fernández, «España tiene el récord de menor nivel de fecundidad de Europa», a lo que ha contribuido la existencia de una «planificación de reproducción más eficaz» gracias a los avances registrados en métodos anticonceptivos e información a los ciudadanos. «De seguir así dentro de unos años van a faltar personas que trabajen en España», pronosticó.

Mayor esperanza de vida

La caída en la tasa de natalidad fue contemplada por este experto como uno de los factores responsables del envejecimiento de la población, pero no «causa primera» del fenómeno. «Es un error en parte interesado» considerarlo factor principal, estimó, señalando como «clave» del proceso el aumento de la esperanza de vida. Para Fernández, este fenómeno, intrínsecamente unido a una mejora en la calidad de vida, plantea además un problema añadido de la carga familiar de las personas mayores, especialmente de aquellas con discapacidades físicas. Así, frente a la independencia física y económica de la que disfrutan la mayor parte de la población hasta los 65 años, a partir de esa edad aumenta de forma notable la prevalencia de la discapacidad, afectando a más del 70% de la población, explicó el investigador.

La carga social de estos casos de pérdida de autonomía personal y física es asumida «casi totalmente por la familia», lo que plantea problemas económicos, laborales y de convivencia, además de poner en evidencia la desproporción de cuidadores y personas necesitadas de atención, que actualmente se sitúa en una para cada dos mayores, pero cuya relación tiende a reducirse drásticamente, añadió en este foro, organizado por la Unión de Asociaciones Familiares.

Tendencia a empeorar

A la luz de estas cifras y de las perspectivas futuras que auguran una intensificación de las tendencias actuales, Fernández hizo hincapié en la necesidad de aplicar medidas globales para toda la sociedad que reduzcan la responsabilidad de las familias en estas situaciones. «Hay un problema importante que no lo va a resolver la familia, al menos no la familia sola; son las políticas (públicas) las que deben afrontarlo», concluyó.