nace el «observatorio español de la internet» para estudiar las consecuencias sociales de la red:

abc 4/12/02. EVA LLARÁS. BARCELONA.

Al pensar en Internet aún muchos asocian la Red a complicados procesos de computación. Pero Internet va más allá. Está siendo creada por hombres. Por eso, incluye también una vertiente psicológica y social. A partir de ahora, el recién creado Observatorio Español de la Internet se encargará de estudiarla.

El incipiente organismo se propone investigar temas concretos relacionados con las dimensiones más humanas de la Red; rechaza los enfoques oficialistas y grises. Se trata de una iniciativa privada capiteaneada por Francesc Canals. De momento no cuenta con ningún tipo de financiación pública pero confía en una pronta subvención ministerial. Su objetivo es afianzarse como primer vínculo entre la Red y los medios de comunicación. Canals confesó que se trata de una iniciativa «excéntrica y peculiar», pionera en nuestro país.

De la delincuencia al e-learning

El Observatorio contará con la colaboración de expertos en temas muy diversos. Uno de ellos será Enrique Madrid, detective privado especializado en contraespionaje. El criminólogo analizará el problema de la inseguridad en Internet. Chantajes vía «e-mail», colapso de las redes internas de instituciones públicas, obtención ilícita de información personal, espionaje industrial, bombas lógicas de retardo informático... Son sólo algunas de las nuevas fórmulas de delincuencia a distancia que Internet genera. Están apareciendo nuevas vulnerabilidades y el Observatorio no se despreocupará de ellas.

También la cuestión de la información en el nuevo medio interesa a los miembros de esta balbuceante institución. Para analizarla, contarán con la ayuda de Ángel Cortés, creador del primer diario electrónico de España. Según el editor, informar se ha convertido en uno de los puntales de Internet, por lo que emergerá una nueva clase de lectores. Además, de la capacidad informativa on-line de nuestro país depende en gran medida nuestra proyección internacional.

El desarrollo del llamado «e-learning», la formación a través de la Red, está siendo lento en España. Pero René Nowak, que asesorará al Observatorio al respecto, considera que arrancará pronto. Habrá que valorar su alcance en una sociedad en que la educación presencial resultará innecesaria.

Pero será la relación de la mujer con Internet la que abra camino. Tal vez el aumento del teletrabajo permita desembarazar al mundo laboral de sus vestigios sexistas. En todo caso, hasta los estudios de género caben en el Observatorio, que intentará desenmarañar todas estas complejidades. Aunque no resuelva las dudas, al menos contribuirá a ampliarlas, lo que no es poco.