La huelga general en la enseñanza pública convocada ayer fue secundada mayoritariamente por los alumnos y, en menor medida, por los profesores
Miles de personas (padres, profesores y alumnos) se manifestaron ayer en 50 ciudades españolas para pedir la retirada de la ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza (LOCE), mientras en la enseñanza pública no universitaria se vivía una jornada de huelga general convocada por los sindicatos Comisiones Obreras (CC. OO.) y UGT y secundada por otros sindicatos y asociaciones de estudiantes, partidos y organizaciones de padres integrados en la Plataforma en Defensa de la Enseñanza Pública.
Los datos sobre el seguimiento del paro y la participación en las manifestaciones fueron desiguales, según procedieran de los convocantes o del Ministerio de Educación. Así, los sindicatos cifraron el paro académico en un 80 por ciento, mientras que el Departamento de Pilar del Castillo lo bajó hasta el 30 por ciento. En cuanto al paro docente, las organizaciones sindicales lo estimaron en un 70 por ciento. El Ministerio consideró «mínimo» ese seguimiento, ya que según sus cifras osciló entre un 20 y un 25 por ciento.
La manifestación de Madrid constituyó el acto central de las protestas tanto por el número de participantes como por la presencia de líderes políticos y sindicales. Unas 40.000 personas -100.000 según los convocantes, 15.000 según la Delegación del Gobierno- participaron en una marcha pacífica entre la plaza de Colón y el Ministerio,en la que pidieron la retirada de la LOCE y al dimisión de Pilar del Castillo. Tras una pancarta unitaria con el lema «Por una enseñanza pública: no a la Ley de Calidad», se situaron los secretarios generales de las federaciones de enseñanza de los sindicatos y de las organizaciones estudiantiles.
Políticos, en cabeza
Asimismo y entre otros diputados nacionales y regionales, «lograron» encabezar la manifestación, el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Jesús Caldera; Carmen Chacón y Amparo Valcarce, secretaria y portavoz de Educación del PSOE, respectivamente, y el secretario de Libertades Públicas, Fernando López Aguilar. Asimismo, ocupaban un lugar preferente el coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, y el responsable de Educación de IU, Franco González, El líder de los Verdes y candidato a la Alcaldía de Madrid, José María Mendiluce, y el candidato de IU a la Presidencia de la Comunidad, Fausto Fernández se encontraban entre el público.
La protesta concluyó con la lectura por parte de la portavoz del Sindicato de Estudiantes, Miriam Municio, de un manifiesto reivindicativo en el que reiteró que la ley pretende una escuela «elitista, segregadora, reaccionaria y privatizadora». Municio calificó la huelga de «éxito rotundo» y señaló que la jornada de ayer es el «primer paso de un duro periodo de movilizaciones» y adelantó la intención de convocar una nueva huelga general en la enseñanza incluida la Universidad.
Jesús Caldera denunció el trámite «atropellado» de la LOCE en la Comisión de Educación del Congreso y vaticinó que «se liquidará en dos horas en el Pleno » de mañana. porque el PP «está enrabietado». Para Gaspar Llamazares, «sería lógico» que Del Castillo reconociera el éxito de la huelga en la enseñanza y no lo negara como, en su opinión, hizo el Gobierno con el paro contra el «decretazo». Carmen Chacón, señaló a la ministra como única culpable de la huelga y resaltó que sus «formas autoritarias» han provocado «una vez más la salida a la calle de la comunidad educativa».
Discrepancia del PP
Por su parte, José María Mendiluce justificó su presencia en la protesta en que «la ley de Calidad es otro paso en la involución de la Educación» que se deriva de la política del PP. Los secretarios generales de Enseñanza de CC. OO., Fernando Lezcano, y de UGT, Jesús Ramón Copa, acusaron al Ministerio de promover la «confrontación» y «falsear» los datos y pidieron a Pilar del Castillo «respeto» a la democracia y a cuantos apoyan las protestas.
Por el contrario, el PP discrepó de estas declaraciones y calificó el seguimiento de la huelga de «mínimo» y «nada comparable con el de las anteriores reformas educativas en donde el PSOE tuvo una contestación de cerca de un millón de personas». Así, la secretaria de Educación del PP, Sandra Moneo, insistió en la «escasa» participación registrada en algunas ciudades como Madrid, en donde estimó el número de manifiestantes en «apenas 4.000 personas».
Al término de la manifestación se corearon gritos contra las autoridades educativas y un reducido grupo de jóvenes protagonizó algunos incidentes.