Jóvenes, trabajadores precarios y hogares monoparentales, nuevos candidatos a la pobreza

hoy 15/11/02 ARANTZA PRÁDANOS MADRID

El I Foro para la Integración Laboral de las Personas en Riesgo de Exclusión abre un año de debates

Entre los pobres de solemnidad y los 'excluidos' de la sociedad del bienestar cabe un amplio catálogo de situaciones de necesidad, carencias y privaciones que afectan a millones de personas; en España, a unos ocho millones, el 20% de la población, de acuerdo con los baremos internacionales que miden la pobreza.

El I Foro para la Integración Laboral de las Personas en Riesgo de Exclusión arrancó ayer con un año de debates por delante para analizar los perfiles de este fenómeno complejo y proponer posibles soluciones a las administraciones públicas, con la esperanza de que se recojan sus propuestas en el nuevo Plan Nacional 2003-2005 para la Inclusión Social.

España es, junto a Irlanda, el quinto país con más pobres de los Quince. Sólo un 10% de los hogares españoles no presenta ninguna carencia social básica, y un 15% tiene más de ocho formas de privación, ciertos servicios, determinados electrodomésticos, etc. que sirven como indicadores. Según los expertos, las tasas de pobreza extrema (en torno a un millón de personas con unos ingresos de unos 330 euros, 55.000 pesetas al mes) son en España similares a los de otros socios de la UE, pero forma parte, junto con los países del sur -Portugal y Grecia- y los anglosajones -Irlanda y Reino Unido- de los que cuentan con una bolsa mayor de pobres 'intermedios', aquéllos que, en el caso español, resisten con unas 110.000 pesetas al mes, o 667 euros.

 Parte, además, de una situación de desventaja frente a la mayor parte de la UE, la extrema fragilidad de su mercado de trabajo. Frente a una media comunitaria del 15% de empleo temporal, la precariedad laboral española duplica esa tasa, el 30%. «El mercado de trabajo español es más vulnerable a cualquier cambio en la coyuntura internacional», asegura Luis Ayala, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y experto en inclusión social. En estas circunstancias, los momentos de recesión económica se saldan con miles de nuevos desempleados que pasan a engrosar las listas de 'excluidos' sociales.

El análisis del factor trabajo es uno de los puntales del debate abierto por el Foro, promovido por el Comité Español del Bienestar Social, un colectivo que agrupa desde los años 70 a las principales organizaciones no gubernamentales de la acción social, entre ellas Cruz Roja, Cáritas y otras. Al término de los trabajos elevarán sus conclusiones al Gobierno y al Parlamento con la esperanza de que se recojan sus propuestas en el nuevo Plan Nacional 2003-2005 para la Inclusión Social.

Nuevos pobres

Y eso que el fenómeno de la exclusión social ha adquirido perfiles inéditos en España en los últimos años. A los colectivos tradicionales de 'excluidos' -minorías raciales, drogadictos, algunos inmigrantes, tercera edad con rentas mínimas- se están sumando a toda velocidad otros grupos sociales. Son los nuevos 'pobres': «jóvenes, trabajadores precarios y hogares monoparentales», explicó Ayala. Antes, un empleo más o menos estable le garantizaba a un trabajador y su familia unos niveles mínimos de bienestar. Ya no. La proliferación de empleos basura tiene un doble efecto perverso; por un lado, obliga a un permanente ejercicio de ajuste del cinturón y, por otro, la existencia de un salario regular, aunque mínimo y sin garantías de continuidad , impide el acceso a otro tipo de subsidios o ayudas sociales para servicios básicos -guarderías, colegios, sanidad, transporte, etc.

Ahora, con un sistema del bienestar en regresión en pos del teórico déficit cero, y unas ayudas sociales mínimas limitadas a las rentas ínfimas, aumenta la 'bolsa' de ciudadanos que, aunque tengan con qué llenarse el estómago, carecen de otras de las ventajas que definen un estado del bienestar. Los jóvenes ven cortado en seco el natural proceso de emancipación por la falta de seguridad laboral y el desmadre de la vivienda, y las familias monoparentales (sólo de madre o padre), son también candidatos de máximo riesgo.

La directora general de Acción Social, del Menor y la Familia, Pilar Dávila, admitió la dimensión preocupante del fenómeno de la exclusión en España y en Europa.