En el Día Mundial del Sida, Naciones Unidas advierte de un fuerte crecimiento de la epidemia en países de Asia y el Pacífico, como China y Papúa-Nueva Guinea.
Una nueva alarma ha reactivado la preocupación de las autoridades sanitarias occidentales: las nuevas generaciones no guardan memoria del temor al sida, porque no vivieron los años más terribles de la epidemia, y comienzan a detectarse conductas de riesgo entre jóvenes varones homosexuales en ciudades como Nueva York, San Francisco o Londres. «Los casi legendarios éxitos conseguidos por y entre los varones que tienen relaciones sexuales con varones se han convertido ahora en una gesta del pasado, debido a prácticas sexuales peligrosas», dijo ayer el director ejecutivo de Onusida, el doctor Peter Piot, en el mensaje que difundió con motivo de la celebración hoy el Día Mundial contra el Sida.
También en España se ha visto esta tendencia. A ello se refirió ayer el secretario del Plan Nacional sobre el Sida, Francisco Parras, cuando insistió en mantener las medidas de prevención ante «cierto repunte» entre homosexuales varones que se ha detectado en Madrid y Cataluña.
La advertencia queda recogida en el informe anual del Programa Conjunto de Naciones Unidas contra el VIH/Sida (Onusida), presentado esta semana. Las conclusiones del informe señalan que, así como en todo el mundo occidental el control de la epidemia evoluciona de modo favorable, no ocurre lo mismo en África subsahariana y austral, ni en Iberoamérica-Caribe, ni en el sureste asiático-Pacífico, y adquiere niveles alarmantes de expansión en Europa Oriental y Asia Central. Según Onusida, 250.000 nuevas infecciones se han registrado en esta región, que totaliza 1,2 millones de personas infectadas por el VIH.
Hambruna en África
«La hambruna que padece África austral revela al mundo sin ambages el impacto profundo y devastador del sida», dijo ayer el director ejecutivo de Onusida, el doctor Peter Piot. Actualmente, en Africa austral 14 millones de personas corren riesgo de inanición en Lesotho, Malawi, Mozambique, Suazilandia, Zambia y Zimbabue. Estas sociedades, predominantemente agrícolas, se están enfrentando con graves epidemias de sida, puesto que de una población adulta total de unos 26 millones de habitantes, más de cinco millones de adultos conviven con el virus, además de 600.000 niños menores de 15 años, lo cual ha mermado de forma considerable los recursos de estas comunidades para sobrellevar la situación.
Piot realizó un llamamiento para «actuar inmediatamente, en una escala mucho mayor que nunca en el pasado, no sólo para asistir a las naciones ya seriamente afectadas, sino también para contener el explosivo crecimiento del sida en las partes del mundo en las que le epidemia está emergiendo». Recordó también que, por primera vez en la historia de la epidemia, el número de mujeres que viven con el VIH ha alcanzado el 50 por ciento del total mundial, por lo que señaló que es necesario combatir «los sistemas con que el estigma y las desigualdades empujan a las mujeres al último lugar de la lista de espera para tratamiento, exacerban los riesgos de contraer el VIH, sustentan la violencia sexual y privan de escolarización a las muchachas».
En ciertos países de Asia y el Pacífico, como China, Indonesia y Papúa- Nueva Guinea la epidemia también amenaza con un crecimiento acelerado. Según Piot, a menos que se produzca una acción concertada y eficaz para aumentar el acceso a la prevención y atención, para 2007 contraerán el virus otros 11 millones de personas.
China admite el problema
«Sabemos que existe un punto en todas las crisis de sida de los países en que la epidemia salta de los grupos particularmente vulnerables a la población general», señaló a su vez la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la doctora Gro Harlem Brundtland. «A menos que veamos surgir iniciativas de prevención nacional encabezadas por los niveles más altos del Gobierno, el crecimiento en las infecciones puede ser incontenible. Nos hallamos justamente en este momento crucial en diversos países de Europa oriental y Asia central, meridional y oriental», estimó Brundtland.
El primer paso es reconocer el problema, lo que no hacen todos los gobiernos. Tras el reconocimiento oficial de Irán, el gobierno chino ha autorizado por primera vez un grupo de apoyo a los seropositivos, lo que, según los analistas, supone un paso hacia adelante en la lucha contra la enfermedad en este país. El grupo se llama «Mangrove forest», que toma el nombre de una planta capaz de sobrevivir en condiciones muy duras.
RELACIONES DE RIESGO. Francisco Parras. Secretario del Plan Nacional sobre el Sida
Durante la década de los 90, España fue el país europeo más afectado por la epidemia del VIH y sida, pero en los últimos años se ha conseguido dar un giro a esta situación con grandes avances en el control de la transmisión del VIH y con reducciones importantes en la incidencia y mortalidad por el sida. La situación epidemiológica en España a comienzos del siglo XXI es el resultado de un proceso que puede resumirse en tres acontecimientos fundamentales:
-La rápida propagación del VIH durante la década de los ochenta, fundamentalmente en las personas que se inyectaban drogas, en hombres con prácticas homosexuales y, secundariamente, por transmisión heterosexual y perinatal.
- El progresivo control de la transmisión del VIH desde comienzos de los años 90, gracias al desarrollo progresivo de estrategias de prevención eficaces, muy especialmente los programas que tratan de reducir los daños asociados al consumo de drogas por vía intravenosa (programas de sustitución con metadona y de distribución de jeringuillas estériles).
-La disponibilidad del tratamiento antirretroviral de alta eficacia desde 1997, que ha producido una mejora considerable en el pronóstico de las personas infectadas por el VIH, una rápida reducción de la incidencia de casos de sida superior al 60% y una caída en la mortalidad de alrededor del 70% en sólo dos años.
Las distintas fuentes de información disponibles coinciden en señalar que la transmisión del VIH en España ha experimentado un progresivo descenso en la última década. En aquellas Comunidades autónomas que cuentan con datos epidemiológicos sobre nuevos diagnósticos de infección por el VIH, se han constatado descensos de más del 70% desde principios de los 90. Este descenso ha sido mucho más acusado en las infecciones transmitidas por el uso compartido de material de inyección de drogas que las debidas a la transmisión sexual, de forma que más de dos tercios de los nuevos diagnósticos de infección por VIH en el año 2001 se debieron a relaciones sexuales de riesgo sin preservativo.
La infección por VIH/sida en España es, cada vez más, una enfermedad de transmisión sexual y, después de los avances obtenidos con los usuarios de drogas por vía intravenosa, hacer frente a este reto es fundamental. El comportamiento sexual es más difícil de cambiar que los hábitos de inyección. Los programas de educación afectivo-sexual en la escuela, una mayor percepción de riesgo de la población general, reforzar la prevención con el colectivo gay, adaptar las distintas estrategias de prevención a las distintas culturas de los ciudadanos, promover el uso del preservativo, favorecer el diagnóstico precoz de la infección y la lucha contra la discriminación son las claves del futuro inmediato.