Las bebidas alcohólicas son la puerta al consumo de drogas ilegales en los jóvenes

hoy 27/10/02 - MIRIAM FERNÁNDEZ RÚA - VILLANUEVA DE LA SERENA

Uno de cada tres enfermos alcohólicos de la comarca tiene entre 25 y 35 años

El patrón de consumo de los jóvenes es cada vez más problemático porque ahora las bebidas alcohólicas se han convertido en el paso previo al consumo de drogas ilegales. Esta es una de las conclusiones extraídas de las V Jornadas Comarcales sobre Alcoholismo, organizadas por la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados Extremeños (A.L.R.E.X.), que se celebraron ayer en Villanueva. Bajo el lema 'Ante las nuevas tendencias del consumo', psicólogos, médicos, especialistas en toxicomanía y alcohología, y enfermos alcohólicos se dieron cita ayer en el Cine Teatro 'Las Vegas' para intentar dilucidar los nuevos hábitos de consumo, donde los jóvenes y el botellón fueron los protagonistas de las distintas ponencias.

Los enfermos que deciden ingresar en A.L.R.E.X. son cada vez más jóvenes.

Según los datos aportados por la organización en la Comarca hay 150 enfermos y uno de cada tres tiene entre 25 y 35 años. Esta tendencia, que hace a penas diez años era excepcional, se va agravando cada vez más debido a los problemas derivados del consumo de bebidas alcohólicas entre los más jóvenes.

Convivir con el alcohol

El resultado es un patrón de consumo de alcohol que trae asociado la adicción a drogas ilegales -sobre todo pastillas y cocaína-. «El problema no está en los tratamientos farmacológicos, que los hay, sino en que los enfermos alcohólicos más jóvenes desarrollan trastornos psicológicos, que dificultan las terapias y la integración social», Adolfo Álvarez Villarino, médico especialista en Alcohología. Para Villarino, la diferencia con el alcohólico puro de antaño es que ahora aunque los enfermos presentan problemas de inseguridad, trastornos de personalidad y ansiedad derivados de la mezcla de alcohol y drogas. Por eso los tratamientos de rehabilitación entre los enfermos más jóvenes dura entre dos y tres años, ya que «la integración pasa por convivir con el alcohol pero manteniendo la abstinencia», asegura.

Ser feliz sin beber

El botellón es el caldo de cultivo del alcoholismo en la actualidad. Sin embargo, todos los especialistas coinciden en que no hay que satanizar este ritual sino intentar desterrar de la conciencia de los más jóvenes la asociación entre alcohol y diversión y fomentar que se puede ser feliz sin beber. «No hay que luchar por una ley seca, sino húmeda, que consiste en que los jóvenes no minimicen los riesgos del alcohol», explica Villarino. Según esta organización los límites de alcohol para personas mayores de 18 años y sanas es de cinco copas en los hombres y tres en las mujeres.