La anorexia y la bulimia se siguen dando mayoritariamente en la adolescencia y fundamentalmente en las chicas, pero según Manuel Antolín, psicólogo de la Asociación de Defensa de los Trastornos Alimentarios, cada vez se dan más casos en chicos y también en niños y niñas. Según estudios realizados sobre estas enfermedades, entre un 25 y un 30% de los afectados consigue una recuperación absoluta; en el mismo porcentaje de casos se mejora, pero manteniendo una cierta sintomatología; entre un 10 y un 20% cronifica la enfermedad, es decir, la tendrán siempre; y entre un 5 y un 8% fallece a consecuencia de ella.
CARENCIAS EN EL SISTEMA SANITARIO
CACEREÑO
Cientos de enfermos de anorexia tienen que irse
fuera para curarse. ISABEL BRAVO CACERES
Más de un centenar de familias están afectadas en Cáceres por el problema de la anorexia y la bulimia. La falta en la ciudad de una unidad multidisciplinar que aborde este tipo de trastornos alimentarios, obliga a los afectados a trasladarse a otras ciudades españolas para recibir un tratamiento integral. La otra opción que les queda es recurrir a clínicas privadas, cuyo coste mensual puede superar en muchos casos las 500.000 pesetas.
La presidenta de la Asociación de Defensa de los Trastornos Alimentarios, María González Vidal, confirmó ayer a EL PERIODICO que la mayor parte de los casos se derivan a Badajoz, Madrid y Ciudad Real. "Son muchos los enfermos que nos vemos obligados a enviar fuera, como las tres chicas que en estos momentos se encuentran ingresadas en Ciudad Real", dijo González.
Las familias afectadas confían en que las autoridades sanitarias respondan ofreciendo los servicios necesarios. En la actualidad, Extremadura cuenta solamente con una unidad, que está ubicada en la clínica pública Los Pinos, de la capital pacense. Según la asociación, Cáceres precisa con urgencia este servicio, dado el incremento de casos que se han registrado en los últimos años.
En este sentido, González Vidal explicó que sólo en Cáceres hay más de un centenar de familias con este problema. "Aunque la sanidad pública les ofrece buenos profesionales en las áreas que estas enfermedades requieren, como endocrinos, psiquiatras y psicólogos, el problema es que, además de que están desbordados, no hay una unidad específica y multidisciplinar, integrada por todos estos especialistas, tanto en servicio ambulatorio como hospitalario, que es lo que estos enfermos precisan".
Hace un año los trastornos alimentarios afectaban en la región extremeña a más de 2.000 jóvenes, casi 450 de ellos por anorexia nerviosa y el resto por bulimia.