LA CIUDAD, TODAVIA VIGILADA. STOP A LA MOVIDA
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El subdelegado dice que el dispositivo podría retirarse en las próximas semanas |
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El 'botellón' de la plaza sólo congregó a 200 jóvenes. La presencia de policías fue escasa |
El dispositivo de seguridad formado por cerca de 120 policías podría ser retirado en las próximas semanas por la Delegación del Gobierno. Al cierre de esta edición, la jornada de ayer había transcurrido sin incidentes, mientras el subdelegado en Cáceres, Carlos Rovira, se mostró optimista: "Ojalá que la presencia policial no se tenga que prolongar. Eso sería señal de que ya no es necesaria", subrayó.
Rovira indicó que, si durante las próximas semanas no ocurre nada, "lo lógico es que los policías no vengan", pero añadió que, de ocurrir algo, "tendrían que volver". A pesar de ello, el dispositivo se mantendrá el tiempo que sea necesario.
El subdelegado consideró que entra "dentro de lo normal" que se produzcan gritos, insultos y protestas por el horario de cierre, e hizo también un llamamiento "a la cordura, la sensatez y el civismo" de las partes implicadas en la movida. Rovira insistió en que "con motivos violentos no se consigue nada; ninguna administración va a ceder".
PASO A PASO
A las 16.30 un escaso grupo reabría el botellón del jueves en la plaza. Un coche de la Policía Local vigilaba. El Archiperre, en General Ezponda, ofrecía provisiones a los jóvenes. Los mesones Jara y Vicente estaban llenos, y en La Facultad, por cuatro litros de calimocho daban uno de regalo. Algunos tocaban la guitarra en el Arco de la Estrella, mientras La Salmantina preparaba su terraza vespertina. En La Madrila, sólo Airbag estaba abierto.
A las 19.15 no más de 200 jóvenes estaban en el botellón . A las ocho, todos los bares de la plaza habían abierto. El Mesón Jara era, sin duda, el más concurrido. El coche de la Policía Local seguía en el mismo sitio.
Los 19 contenedores dispuestos por el ayuntamiento estaban vacíos. Los alcorques, la bandejina y las escaleras del Arco de la Estrella se veían llenos de basura: cristales, bolsas, vasos y botellas, muchas botellas.
La tamborada sustituía anoche a las guitarras de la tarde. A las nueve, la misma dotación policial, sonido de timbales y un "¡Qué vergüenza!" pronunciado por dos sesentones. En Pizarro, todo tranquilo. A las diez, en La Madrila ya habían abierto La Continental, La Vieja Trova y el Latinos. En éste último, un cartel firmado por la dirección: Horario: De 17.00 a 1.30. De 5.30 a cierre . De los antidisturbios, ni rastro.