Los trabajadores están disconformes por la posible desaparición del PER

hoy 27/10/02 - LAS HURDES - FÉLIX BARROSO GUTIÉRREZ

Dicen que ni un voto irá al partido responsable que suprima tal subsidio

Se ha venido hablando constantemente que tal vez la única comarca de Extremadura donde todo el mundo es propietario, sea la comarca de Las Hurdes. Cierto es ello, pero la verdad es que son propietarios de minifundios, que, si en tiempos sostuvieron mal que bien una economía de subsistencia, hoy en día no dan para cubrir las necesidades de la vida moderna, aunque haya algunos que cojan muchos kilos de cerezas o de aceituna de mesa. Por ello, la inmensa mayoría de esta gente figuran como jornaleros del antiguo PER, hoy rebautizado como AEPSA.

No es que esos subsidios agrarios hayan sido la panacea para la comarca hurdana, pues dicha comarca no deja de perder población, pero sí han evitado, posiblemente, un despoblamiento dramático, pues entre estas ayudas y otros escasos ingresos agropecuarios, las rentas familiares venían posibilitando cierto enraizamiento en estos pueblos. Pero, ahora, con la polémica suscitada por la inminente desaparición del AEPSA, los ánimos están más que caldeados, y todo son maldiciones y amenazas.

Se habla de que ni un solo voto irá a parar, por parte de la gran masa de obreros agrícolas de Las Hurdes, en las próximas elecciones municipales y autonómicas, al partido responsable de lo que ellos consideran una flagrante injusticia con los más débiles. Y afirman esto a tenor de que si bien los jornaleros se quedarán sin subsidio, no obstante los grandes terratenientes seguirán cobrando las ayudas europeas y serán los únicos beneficiarios del medio rural. Consideran estos jornaleros hurdanos que, con estas medidas, el Gobierno español se ha descentrado por completo, echando mano de alternativas propias de la derecha más dura y reaccionaria, que castigan a los más necesitados y favorecen a los poderosos.

Despoblación

La desaparición del AEPSA llevaría aparejado, en lo que a esta zona se refiere, una galopante despoblación, que convertiría a la comarca en una reserva de belleza y animales salvajes, para que los terratenientes que reciben las subvenciones europeas emprendan las correspondientes monterías. Así opina la práctica generalidad de los hurdanos, quienes no piensan quedarse de brazos cruzados ante tamaña injusticia.