El profesor Gurría cree que hay riesgo de nuevas emigraciones
Los pueblos medianos y pequeños están en un momento crítico en el que corren riesgo de volver a caer en la necesidad de emigrar, se dijo ayer en el 'I Encuentro sobre Desarrollo Rural: Perspectivas de Futuro'.
«Estamos en un momento delicado, no está emigrando la gente pero si hubiera de nuevo en las áreas industriales una oferta masiva de empleo poco cualificado, la mayoría de los pueblos desaparecerían. O si no se modulan las ayudas agrarias, o desaparece el PER, porque se rompería el actual equilibrio precario de los pueblos», afirmaba José Luis Gurría, director del Departamento de Geografía y Ordenación de Territorio de la Universidad de Extremadura.
«El PER no puede ser permanente pero sí debe mantenerse mientras se consigue una mayor diversificación de empleo y rentas. Cambiar las estructuras económicas exige mucho tiempo», añadió Gurría dentro de su ponencia "Situación de la población y el empleo en el medio rural de Extremadura". A su juicio las subvenciones directas a la producción agraria, o las del PER, deben dedicarse a programas de diversificación de empleo y rentas. «Orientar todas esas ayudas a los programas de desarrollo rural». La resolución de este momento crítico para los pueblos depende de decisiones políticas como la de modular las ayudas agrarias, o mantener «e incluso ampliarlo para evitar el fraude» el PER, «porque ninguna familia puede vivir con 42.000 pesetas al mes». «Como a algunos jubilados, les deberían dejar trabajar cobrando lo que están cobrando, que es una miseria, con eso no puede vivir una familia, pero no es un fraude ético como esos de cuello blanco que se ven por ahí».
Reconversión desde 1959
Gurría señala que desde 1959 se está produciendo una reconversión agraria larga, «silenciada y agónica, y que no se está pagando como se han pagado otras». Entre 1960 y 1980 el empleo agrario disminuyó en la Región en un 77%, unas 675.000 personas, pero esas personas pudieron emigrar a las zonas industriales hasta que en 1973 éstas dejaron de ofrecer empleo para mano de obra no cualificada.
En 1980 se cortó la emigración, llegaron el PER y a partir de 1986 las ayudas agrarias europeas. Las poblaciones se han estabilizado, sólo crecen Badajoz y Cáceres, el resto hasta 10.000 están muy estables, y las de ahí para abajo sólo pierden población por su envejecimiento ya que hay más defunciones que nacimientos.
Desde 1985 ha seguido descendiendo la población activa agraria, ya es sólo el 15% cuando en la media europea es el 4%, «pero la Unión Europea se gasta en ella el 40% del presupuesto y por eso quiere reducir aún más esa población, a costa de regiones como Extremadura o Andalucía que son las que tienen tasas más altas».
En 1980 se cortó la emigración gracias a la economía de subsistencia propia del medio rural, el PER, y las subvenciones comunitarias. Este sostenimiento de rentas ha permitido diversificar las actividades e impulsar el desarrollo rural comunitario, pero la situación puede cambiar. En todo este proceso, «y es duro decirlo», habrá pueblos «que van a desaparecer, sobre todo los que tienen menos de 1.000 habitantes que poseen menos posibilidades de diversificar actividades».
En estas jornadas de desarrollo rural se habló ayer también de las escuelas taller. Hoy se analizará el valor del patrimonio cultural para el futuro de los pueblos, el turismo rural y el futuro del desarrollo de esos territorios.