El Museo de Cáceres y la globalización

 JUAN M. VALADÉS SIERRA

Un año más, el 18 de mayo trajo la celebración del Día Internacional del Museo, que en 2002 viene cargado con un lema que no puede ser de mayor actualidad: 'Los museos y la globalización'. El tema nos invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan y van a desempeñar los museos en esta nueva sociedad del siglo XXI, un mundo de economía globalizada en que los seres humanos pueden ser declarados ilegales, un mundo sin más barreras para la circulación de la información que la disponibilidad de un acceso a esas autopistas de la virtualidad, un mundo, en fin, a menudo diseñado por y para la imagen, en que los museos han de desempeñar un papel activo si quieren sobrevivir. Los museos van a beneficiarse de las nuevas formas de comunicarse y de hacer negocios, pues tienen ante sí una nueva ocasión de hacer llegar a todos los rincones del mundo el eco de sus actividades, aprovechándose además de las facilidades que se abren para el tráfico de bienes y servicios por todo el planeta. Sin embargo, también tenemos una seria responsabilidad en tanto que los museos son entidades culturales de primer orden, encargadas de mostrar a nuestro público la realidad cultural propia y ajena; frente al riesgo de imposición de determinadas culturas con tendencias globalizantes sobre las culturas nacionales o regionales en que nos movemos y a las que no debemos, los museos hemos de mantener encendida la llama de la diversidad cultural, de la tradición cultural autóctona y de la consideración en pie de igualdad de todas las culturas como aportaciones que son del espíritu humano en toda su amplia diversidad.

En nuestra realidad concreta, el Museo de Cáceres se encamina hacia esta nueva realidad con sus puertas y su talante abiertos a todas las personas y a todos los sentidos: hace tiempo que ya no es ninguna excepción la llegada de visitantes extranjeros a nuestras salas; de hecho, en 2001 recibimos algo más de 20.000 de ellos, mayoritariamente europeos (portugueses, alemanes y franceses sobre todo), pero también de otros lugares más alejados para nosotros. Así mismo, en todas las partes del mundo, cualquier persona desde un ordenador con Internet puede acceder a la información disponible sobre nuestro Museo, y nuestra actividad empieza a sobrepasar también físicamente nuestras fronteras: desde 1997, hemos celebrado ocho exposiciones temporales en distintos puntos de Portugal, por otras tantas que, procedentes de allí, hemos tenido en nuestras salas, y en 2002 celebramos por segunda vez la 'Primavera de los Museos', coordinadamente con cerca de 1.200 museos de nuestro continente, de acuerdo con la Dirección de Museos de Francia.

Por otra lado, en el último lustro, hemos ofrecido a nuestro público exposiciones temporales con temáticas muy variadas y referencias culturales tan diversas como Iberoamérica, Europa o el mundo islámico. Es indudable que las actividades que hemos llevado a cabo no son más que un punto de partida que habrá de servir en el futuro para profundizar en esta misión nueva de los museos. Sin embargo, hemos también de asumir nuestro papel irrenunciable en defensa del Patrimonio Cultural y Natural en todo el mundo, apoyando la llamada 'excepción cultural' en la supresión de barreras arancelarias para el comercio mundial como medida de protección del acervo cultural de todas las naciones, y denunciando la dominación de culturas fuertes, desde el punto de vista financiero y mediático sobre las más débiles allí donde exista.

 Pero, claro está, para ello necesitamos medios, económicos y humanos, y un compromiso creciente de la sociedad para la que trabajamos, desde los gestores políticos que marcan las líneas de actuación hasta la gente que colabora con nosotros o que, simplemente, se interesa por nuestras actividades. También es preciso tener presente que el papel de los museos debe ser más y más comprometido con una determinada realidad social que estamos obligados a perseguir, en la que tengan importante peso valores como el relativismo cultural, la tolerancia, la defensa del patrimonio cultural y natural de la Humanidad y, en fin, la lucha contra la injusticia y la violencia.

Fuente: Diario hoy de 19/05/02