¿ley de calidad?:

Julián Blasco Fuerte. Profesor

ENTRE EL ANAS Y EL TAGUS

 

Eran otros tiempos. Los dirigentes educativos del entonces Gobierno socialista comprendieron que el sistema educativo heredado tenía serias lagunas y charcos profundos más que preocupantes, dejando alumnos y alumnas en el camino, fracasados, al no alcanzar los niveles mínimos exigidos para la obtención del tan ansiado graduado escolar o en su caso el certificado de escolaridad.

 

Lejos de dejar en la estacada a estos alumnos se puso en funcionamiento la creatividad y la originalidad educativa, con una buena carga de humanidad por parte de muchos pedagogos y pensadores. Utilizaron el lógico conocimiento que se tenía de las dificultades en que se encontraban muchos de estos alumnos rurales o urbanos marginados, y dieron respuesta y luz a las carencias con un sinfín de respuestas increíbles y eficaces que vinieron a paliar la triste realidad del analfabetismo total, el abandono escolar u otras duras variantes educativas.

 

Durante buena parte de los años ochenta y los noventa, justo hasta que llegaron los actuales inquilinos del MEC, nacieron y trabajaron con ahínco aulas de educación compensatoria, módulos de alfabetización, centros de educación de adultos, centros de mujeres, Plan FIP, enseñanza del carnet de conducir para analfabetos, universidades populares y un largo etcétera de programas realistas e innovadores y sobre todo eficaces, que salvaron en buena medida a este país y a las regiones españolas más desfavorecidas de convertirse en un gran pelotón de torpes, originado y motivado por ideas educativas anteriores tan maquiavélicas como las que se anuncian y amenazan desde la mal llamada Ley de Calidad de la Enseñanza. ¡Qué osadía de nombre para una normativa tan discriminatoria!

Fuente: el Periódico Extremadura, 28/10/02.