Apoyándose en el proyecto de ley de Ocio Juvenil y Convivencia, Rodríguez Ibarra sugiere a las familias un pacto.

«Hemos aprobado a lo largo de este año bastantes leyes», dice el presidente en su mensaje, «pero recordarán ustedes que en el discurso del Día de Extremadura de hace un año planteé la necesidad de hacer un debate sobre el ocio de nuestros jóvenes y sobre el derecho al descanso de la sociedad. Ese debate se ha hecho a lo largo del año. Es un debate complicado y difícil, porque difícil y complicadas son las soluciones.

La Junta de Extremadura acaba de mandar al Parlamento una Ley sobre el ocio juvenil y sobre la convivencia de todos. Esa Ley tiene recomendaciones, tiene alternativas y también tiene prohibiciones. Yo creo que va a quedar claro, definitivamente, cuál va a ser el papel que las instituciones pueden jugar en este delicado asunto, donde se juntan derechos y obligaciones de todos los ciudadanos extremeños».

El papel de las familias

«Creo que esa Ley va a dejar claro el papel de cada administración. La Junta de Extremadura dicta la norma, los ayuntamientos se encargarán de aplicarla y la Delegación del Gobierno se encargará de hacer posible la ejecución de la misma. Ahora, no quiero engañarles ni quiero engañarme tampoco, este asunto no se soluciona sólo con leyes porque no estamos, como dicen algunos, ante una moda pasajera. Yo creo que estamos ante un fenómeno sociológico, estamos ante una necesidad que tienen nuestros jóvenes de liberar su energía, de divertirse y, al mismo tiempo, de colaborar al desarrollo cultural de nuestra región.

La Ley prohibe el consumo de alcohol en las calles, fundamentalmente para los menores de edad que están en un momento de educación obligatoria. Pero con leyes no se soluciona este problema, con leyes no se puede dar salida a la energía que tienen nuestros jóvenes; la familia es fundamental, la administración no puede sustituir lo que la familia no quiere o no puede hacer. Ya saben algunos de ustedes que yo tengo una hija de doce años y ya comienza a contarme el cuento de lo que dicen los padres de sus amigas respecto al horario. Es un tema difícil, pero yo creo que deberíamos atrevernos a hacer un pacto familiar, de tal forma que en el año 2003 no hubiera ni un sólo menor de edad, en edad escolar obligatoria, que estuviera fuera de casa a horas intempestivas. A partir de las doce de la noche el mejor destino par nuestros niños y niñas es estar en su casa, es estar en su domicilio, es estar durmiendo para poder cumplir la responsabilidad que tienen contraida».

A las doce, a dormir

 «En ese sentido, yo creo que el 2003 debería ser el año donde todos dijéramos: ni un menor de edad a partir de las doce de la noche en la calle. Los ayuntamientos habilitarán espacios para los jóvenes que ya son adultos, que son mayores de edad, y la Junta de Extremadura está haciendo espacios dedicados a la creación joven. Ya he dicho que hay una enorme energía ahí y que será necesario que encuentren sitios, lugares donde puedan crear todo tipo de actividades culturales, educativas, literarias, pictóricas, musicales etc., y al mismo tiempo debe haber también sitios para el ocio, para el divertimento. Vamos a habilitar esos espacios que hagan posible que los jóvenes creen y que los jóvenes se diviertan, y al mismo tiempo que permitan que el resto de la sociedad pueda descansar a las horas que están habilitadas para el descanso de todos nosotros.

Sé que es un tema difícil, que es un tema polémico, sé que es un tema controvertido, pero creo que si nos lo proponemos podremos conseguir el descanso de todos nosotros, y al mismo tiempo la seguridad de nuestros jóvenes. Aquellos que quieran divertirse que lo hagan seguros. Aquellos menores de edad, que tengan espacios donde puedan también divertirse, pero a horas prudentes, sin que tengan que llevar la intranquilidad a sus familias y la inseguridad para ellos y, al mismo tiempo, que el resto de la sociedad pueda disponer de su descanso, también de su ocio, y también de su tranquilidad.

Esto es lo que me preocupa en estos momentos, aparte de otros problemas coyunturales como el PER, etc., etc., pero este yo creo que es el tema definitivo, el tema del que todos los padres hablamos diariamente. Vamos a ponernos de acuerdo y vamos a darle una respuesta donde todos colaboremos y donde todos seamos capaces de afrontar un 2003 donde nuestra juventud tenga ocio, libertad, descanso y futuro. Este es mi deseo para el 2003 y ojalá que pueda cumplirse, y que cuando llegue este año seamos capaces de poner todos los medios para que el ocio, la tranquilidad y el descanso sean compatibles.

Feliz 2003 para todos y que podamos seguir caminando juntos en el progreso y en el desarrollo de nuestra tierra».

Fuente: Hoy 31/12/02 REDACCIÓN/MÉRIDA