El desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones

anuario el pais 2002

 YOSHIO UTSUMI
 Secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones

La raza humana está en proceso de alcanzar uno de sus avances más profundos. La era de la información en que vivimos se basa en nuestra capacidad de enviar información a velocidades cada vez mayores a través de una enorme red interconectada de servicios de telecomunicaciones. Aunque los desarrollos tecnológicos continúan produciéndose a una velocidad de vértigo, sus consecuencias económicas, políticas, sociales y culturales se sentirán más sutilmente con el tiempo. A medida que la distancia va perdiendo importancia en lo que respecta al coste de las telecomunicaciones, las tecnologías emergentes, sin duda, comenzarán a prestar servicios que cambiarán de un modo fundamental nuestra forma de actuar. El despliegue de enormes redes de telecomunicaciones está ayudando a los países más pobres a participar en la economía mundial de una forma que no era posible en el pasado. El acceso a la tecnología de las telecomunicaciones y de la información debería permitir a estos países sacar el mayor provecho de sus considerables recursos culturales e intelectuales. Creo que en la economía de la información del siglo XXI, el desarrollo de una estrategia inteligente y de una política idónea podrían ayudar a poner fin a la fuga de cerebros que han experimentado muchos países en desarrollo durante la era industrial. El acceso a las telecomunicaciones ayudará también a repatriar puestos de trabajo de alto valor añadido a dichos países. Hay cada vez más evidencia que demuestra que las tecnologías adecuadas pueden contribuir de forma significativa a mejorar el acceso a las telecomunicaciones y a reducir la brecha del desarrollo. Pero la tecnología, por sí sola, no es la respuesta. También es esencial contar con un fuerte apoyo y compromiso por parte del Gobierno que se refleje en políticas diseñadas para despertar y fomentar el espíritu empresarial. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) se ha propuesto resolver el problema de la baja penetración de Internet en muchos de los países del mundo luchando en tres frentes, con el objetivo prioritario de extender el acceso a zonas rurales, poco pobladas o remotas, consideradas como poco rentables cuando se dejan exclusivamente en manos de las fuerzas del mercado. En cuanto a los contratos y acuerdos de colaboración, la UIT lleva mucho tiempo defendiendo una de las estrategias más fructíferas para el desarrollo de redes: se trata de contratos que contemplan el reparto de beneficios entre el Gobierno y el sector privado. Esta estrategia tiene la ventaja de que ofrece a los participantes del sector privado un gran mercado (a menudo virgen) de servicios y equipos de telecomunicaciones, al mismo tiempo que permite a los Gobiernos y administraciones dirigir la inversión en bienes de equipo a la creación de programas de desarrollo de redes. La UIT también elabora informes que proporcionan información esencial a Gobiernos, reguladores y legisladores para que éstos puedan a su vez formular políticas y tomar las decisiones reguladoras más idóneas, así como a evaluar la efectividad de las mismas una vez puestas en práctica. Además, ayudamos a reguladores y legisladores de regiones de todas partes del mundo a intercambiar experiencias. De los 189 Estados miembros de la UIT, más del 80% son países en desarrollo, en los que residen 5.000 millones de seres humanos. Sin embargo, solamente una pequeña parte tiene acceso a los servicios más básicos de telecomunicaciones. La división de la población humana entre los que tienen y los que no tienen se conoce hoy como la división digital. La UIT está desarrollando un plan estratégico de cuatro años de duración, conocido como el Plan de Acción Valleta, con el fin de resolver todos los aspectos básicos necesarios para acabar con la división digital. En segundo lugar, los países en desarrollo necesitan formar parte del proceso desde el principio. Teniendo en cuenta las desigualdades globales que existen en términos de TIC, así como el hecho de que todos somos conscientes de su potencial de desarrollo, ha llegado la hora de elaborar unidos una estrategia que acabe con la división digital. El primer paso consistirá en convocar una Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, que se celebrará en Ginebra en 2003 y en Túnez en 2005, bajo el patrocinio de Kofi Annan, secretario general de la ONU, y con el liderazgo de la UIT. Está claro que el desarrollo de una sociedad de la información equitativa no será posible sin el acuerdo y la cooperación de todos los afectados e interesados. La cumbre proporcionará una oportunidad única de debatir todos los temas importantes, al reunir en un mismo foro a jefes de Estado, altos funcionarios de la ONU y de su red de agencias especializadas, líderes de la industria, ONG, así como a medios de comunicación y representantes de la sociedad en general. A pesar de las incertidumbres de mercado que siguen existiendo en la industria de las telecomunicaciones, muchos países en desarrollo con un nivel de renta medio están avanzando en la creación de redes de gran calidad. El reto al que se enfrentan la UIT y la comunidad internacional, ahora que se va a celebrar la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, consiste en seguir proporcionando pruebas que demuestren cómo una reforma del sector y una buena inversión en tecnologías de la información y de las telecomunicaciones pueden suponer una gran diferencia a la hora de mejorar la calidad de vida de las personas más pobres del mundo. Creo que si trabajamos juntos lograremos explotar el potencial de desarrollo que ofrecen las nuevas tecnologías, haciendo realidad el sueño de dar a todos una oportunidad digital.