la universidad no tiene la culpa del paro.

A menudo la falta de sincronía que determinados sectores aprecian entre la formación que se imparte en la Universidad española y las necesidades reales que tiene el mercado de trabajo, con titulaciones masificadas que luego tienen escasas salidas profesionales y, en cambio, falta de especialistas en determinadas áreas en clara expansión, se resume en la frase de que la Universidad española se ha convertido en una "fábrica de parados".

Rossell, responsable del Secretariado de Orientación Laboral, no es tan pesimista, considera que hay centros, como Ciencias o la Escuela Politécnica, en los que los alumnos son demandados antes incluso de que terminen los estudios; si hay otras carreras que a simple vista tienen menos demanda, pero no significa que esas personas vayan a quedarse en el paro. Cree, que con ser importante la necesaria relación entre la Universidad y la sociedad en la que se incardina, también se responsabiliza a la institución universitaria de demasiados males de los que resulta ajena.

En opinión de Rossell, la Universidad no es la que decide cómo se tiene que comportar el mercado de trabajo, ni puede obligar al alumno a escoger unos estudios que tengan una mayor proyección laboral que otros. Lo que sí puede hacer es ayudar, implicándose con otros agentes sociales, a buscar vías que palien la gran lacra que supone el desempleo. Pero, cuidado, la Universidad no tiene que generar empleo, tiene que formar personas para que se inserten en el mercado laboral, y por eso se da un paso más en ayudar a los universitarios a encontrar su primer puesto de trabajo. Pero la Universidad no tiene la culpa de que haya parados.

Fuente: Basado en un artículo publicado en el periódico Hoy, el 24 de Mayo de 2001