de la botella al "botellón": 

Opinión. TOMO LA PALABRA. SIXTO IGLESIAS LUENGO, Maestro.

Como los rumores que circulan insistentemente en tertulias y mentideros hablan de la existencia de crisis matrimonial entre algunos miembros del actual Gobierno, quiero aclarar que no se trata de ningún anuncio sutil sobre la decisión del presidente Aznar de abandonar a su esposa para apuntarse a la movida. El asunto es menos frívolo y de mayor calado social.

Hace pocas fechas, evaluando la comprensión del lenguaje en un grupo de escolares de 8 años, fueron varios los chicos que asignaron el nombre de 'botellón' al dibujo del contorno de una botella; sin duda que caben muchas interpretaciones, pero me temo que no es descabellado considerar el detalle como premonitorio.  

Se hace necesario, sin duda, el debate propuesto por Juan Carlos Rodríguez Ibarra en el discurso institucional con motivo de la celebración del Día de Extremadura el pasado mes de septiembre, y dirigido a encontrar fórmulas encaminadas a combatir el consumo de alcohol y otras drogas en edad temprana. Ahora bien, entiendo que sería un error enfocar la problemática del 'botellón' únicamente como un fenómeno que distorsiona la convivencia entre los que reclaman el derecho al descanso y los que ejercen el suyo a divertirse, y en consecuencia limitar la controversia a la necesidad de pactos entre horarios y decibelios, o a la búsqueda del consenso en la aceptación de normas punitivas disuasorias para los infractores; al margen de las dificultades para calibrar la participación de los jóvenes en el debate y conocer su grado de implicación o pasotismo en los acuerdos, factor determinante, existe el riesgo de estimular la apetencia con la atracción que siempre dimana de lo prohibido, y de manera especial en la edad juvenil.  

El 'botellón' no es simplemente una cuestión de convivencia, sino de vivencia, por lo que, aunque la situación requiera una intervención coyuntural de índole terapéutica, cometeríamos un error si paralelamente no se trabajara en el diseño de un proyecto que incluya medidas de carácter preventivo y estructural. Me atrevo a sugerir, entre otras, la potenciación del área de educación para la salud en los centros de enseñanza, dotándolos de los recursos necesarios, la inclusión de dicho ámbito en la oferta de actividades formativas complementarias, el desarrollo de las escuelas de padres, el incremento de dotación para el Plan Integral de Juventud, la revisión y ampliación de los objetivos del Plan de Empleo, la elaboración y difusión de programas educativos específicos por el canal de televisión autonómica...  

Resulta innegable que el fenómeno del 'botellón' necesita un ambicioso plan de actuación múltiple y coordinado; así parece haberlo entendido el Gobierno regional, ya que, según declaraciones del presidente del Ejecutivo, hay cuatro consejerías implicadas en la búsqueda de soluciones. Lamentablemente no puede decirse lo mismo de los anunciados posicionamientos de la llamada izquierda fina y de la irracionalidad opositora de la derecha extremeña.

Fuente: artículo publicado en el Periódico Extremadura, el 27de Noviembre de 2001.