futuro: conquistar la convivencia 

María Antonia Trujillo es consejera de Presidencia; Luis Millán Vázquez de Miguel, de Educación, Ciencia y Tecnología; Francisco Muñoz Ramírez, de Cultura; y Guillermo Fernández Vara, de Sanidad y Consumo.

1/12/2001

EL 7 de septiembre marcó un punto clave en la convivencia de los extremeños: el presidente de la Junta de Extremadura dio cuenta de un estudio realizado sobre el 'botellón' en las cuatro principales ciudades extremeñas. Datos alarmantes, como que el 30% de los jóvenes que hacen botellón son menores de edad; o que el 70% de la totalidad que lo practica -menores, o no- beben en exceso, rozando incluso lo que podemos llamar sin pudor alcoholismo.

A esta realidad, que afecta a las generaciones futuras de extremeños, se añaden otros efectos nocivos que perturban la convivencia en comunidad: los ruidos, la suciedad en las calles y plazas, los daños al patrimonio público y privado, y al medio ambiente... Puesto que es un asunto que nos preocupa, y no sólo a los poderes públicos, sino, también a los ciudadanos, a las familias, el presidente lanzó un mensaje que llama a la responsabilidad social. Un mensaje que debe iniciarse desde el debate: en los centros educativos, en los hogares, en toda la sociedad, en definitiva. Un debate capaz de remover la conciencia de todos con un objetivo claro: conquistar la convivencia entre los ciudadanos que reivindican distintos derechos: el ocio nocturno frente al descanso, la ocupación de la calle frente al respeto por lo público, la libertad frente a la responsabilidad colectiva.

Todos los padres y madres extremeños con hijos en edad escolar recibirán una encuesta y una invitación desde cada colegio, desde cada instituto de Extremadura, a participar en las reuniones mostrando sus preocupaciones y las propuestas, para que nos acerquen al verdadero sentido de la convivencia.

Después de esta fase, la Junta publicará un amplio resumen que recogerá el sentir de las familias extremeñas sobre sus hijos, sobre los jóvenes de nuestra Comunidad.

El futuro de los jóvenes es el futuro de Extremadura. Carecemos de respuestas firmes pero estamos dispuestos a asumir el reto. Un reto compartido con la sociedad, y nunca impuesto desde la visión exclusiva del gobernante. La Junta de Extremadura quiere asumir su responsabilidad en este envite -y así lo ha reiterado su presidente- comprometiendo solidariamente las áreas educativas, de salud pública, los servicios jurídicos, y el área de juventud.

Significa en la práctica que estamos comprometidos. Y ese mismo compromiso es el que solicitamos a los ayuntamientos, para que apoyen el gran debate que va a recorrer nuestra región, utilizando al mismo tiempo los medios a su alcance: emisoras municipales, bandos de alcaldía, espacios en Internet... Los protagonistas de este debate son los ciudadanos de Extremadura, sean padres o hijos, adultos o jóvenes, sin cuyo compromiso de responsabilidad social ningún futuro sólido de convivencia podrá establecerse con certeza.

Por tanto, en el centro del programa FUTURO está el debate de todos, la implicación de todos, el compromiso de todos. No es un simple medio. En este caso, siguiendo a los teóricos de la comunicación, el medio es el mensaje. Proponemos un debate democrático que tenga como resultado la asunción de compromisos y responsabilidades compartidos, sabiendo que la madurez democrática de una sociedad se mide en su capacidad de generar discursos que fluyan como una corriente de ida y vuelta entre los ciudadanos y los poderes públicos.

No entendemos a aquellos que nos acusan de vaciedad, de discurso hueco. ¿Será que prefieren que el caldo de la inquietud social hierva a más temperatura para aplicar acciones basadas sólo en la represión? No entendemos, tampoco, a los que muestran su cinismo y nos atribuyen un deseo de 'controlar' las conciencias. Nuestra propuesta debe servir para profundizar en las alternativas que superen esta insatisfacción social.

Parece evidente que el bien común básico para el individuo y para la comunidad en la que se desarrolla es lograr la felicidad. Este debate genera compromisos y, a su vez, generará acciones. Sólo con el deseo de que nuestra capacidad de convivencia nos haga ser más felices.