viii. descripción y análisis de datos: primeras conclusiones.

            3. ANÁLISIS DE LOS DATOS DE LA ENCUESTA FORMALIZADA: PRIMERAS CONCLUSIONES. 

Veamos detenidamente los resultados de cada bloque donde se ha intentado reducir al mínimo las referencias estadísticas: 

2      Hábitos de consumo de alcohol. 

Un primer grupo de cuestiones nos indican qué características cotidianas tienen los actores protagonistas de nuestra encuesta: 

ð     Se trata de jóvenes que en su gran mayoría estudian, bien en ESO, Bachillerato o Universidad.

ð     Además, sus rendimientos académicos son más que aceptables:

ð     La mayoría de ellos vive con su familia (96%) y las relaciones que mantienen con sus padres son cordiales:

ð    En los tres grupos de edad que se han analizado, coinciden las actividades que realizan en su tiempo libre: 

r     Entre semana, su tiempo de ocio está copado principalmente por cuatro actividades: estudiar, leer, ver la televisión y escuchar música. De una manera más colateral pasean, hacen deportes, van al cine, teatro, salen con los amigos, etc. Paradójicamente, sólo un entrevistado nombra el ordenador. 

r     Los fines de semana, la gran mayoría señala que sale con sus amigos/as. Van  al cine, teatro, conciertos, hacen deporte, bailan, escuchan música, etc. Un 13% incluye el botellón como una actividad más en el fin de semana. 

De esta primera aproximación a estos jóvenes se podría deducir que llevan una vida con unos parámetros “normales” para chicos de su edad: estudiantes con resultados aceptables que mantienen buenas relaciones con sus padres y que en su tiempo de ocio realizan toda una serie de actividades muy diversas, incluida la de hacer “botellón”. 

Un segundo grupo de cuestiones de este primer bloque, nos acerca más a la “cultura española de beber alcohol”: 

ð     ¿Qué hábitos se tienen en casa en cuanto al consumo del alcohol? 

En un 80% de los casos el padre, bien solo o bien con algún miembro más de la familia, aparece como consumidor de alcohol. Evidentemente hay que relativizar estos datos, pues no se indica qué se bebe y qué cantidad. Por lo que respecta a la madre, ésta aparece en un 30% de los casos y nunca sola. En un 19% de cuestionarios, no bebe nadie en la familia del entrevistado/a. 

La mitad de los encuestados reconocen que se bebe algo de alcohol en las comidas aunque un 29,5% señala que nunca. 

Por lo que respecta al chico/chica que ha realizado la encuesta, nos señala que “a veces” consume alcohol en casa (37´7%), pero hay un 36% que no lo consume nunca. Otro tanto ocurre con sus amigos y amigas. 

De este grupo de encuestas se deduce que el padre sigue siendo el referente en las casas que se bebe alcohol. Por otro lado, este se consume de una manera más esporádica u ocasional entre los jóvenes. 

Una idea está clara, las personas que beben alcohol no nacen con esta necesidad, sino que es a través de un ambiente(en este caso familiar) pero también cultural, social, etc. que le incita y predispone a beber.  La mayoría de las personas en nuestro ambiente llegan al alcohol por puro aprendizaje y mimetismo. Es más obra de convivencia que de la herencia

 El adolescente tiene siempre como referencia el comportamiento del adulto, y este lleva consigo implícitamente un consumo frecuente de alcohol. Muchos jóvenes creen que con la bebida cumplen el rito de la incorporación al mundo adulto. 

Un tercer grupo de cuestiones nos introducen en el botellón: 

ð   La mayoría suele ir al botellón

ð   Por otra parte, mayoritariamente conocen lo que es el “botellón”. En el grupo de 21 a 27 años (que representa en 27´8% del total de los encuestados) no hay nadie que no haya hecho botellón nunca. 

ð     ¿Cuáles son las razones que inducen a los chicos/as a beber en el botellón? 

r     La mayoría (60%) indica que lo hacen porque se lo pasan bien con los amigos y amigas. Se divierten, hablan, etc. 

r     Un 10% declara abiertamente que es para estar más alegre, para beber y  “calentarse”. 

r     Un 15% señala que lo hace porque le sale más económico, más barato. 

r     Un 10% indica que no bebe en el botellón 

Evidentemente estas consideraciones no son excluyentes, podríamos imaginar un chico/a “tipo” que va al botellón porque se lo pasa bien con sus amigos, conoce gente, se divierte, pasa un rato y además el alcohol en cierta manera “le desinhibe”. 

ð     ¿Saben los padres que sus hijos/as van al botellón? 

En un 68% de los casos lo saben y en un 25% lo suponen. Solamente un 1´6% indica que no conocen este hecho. Un 5% no contesta. Es evidente que los padres tienen conocimiento amplio de que sus hijos/as realizan botellones los fines de semana. 

A partir de aquí surgen toda una serie de reflexiones: Partimos de que las relaciones de los hijos con los padres son aceptables, entonces ¿quiere decir esto que los padres aceptan de buen grado el tema del botellón?, O tal vez, ¿No quieren estar en conflicto permanente por este tema?, Es más fácil, tal vez, ¿Echar la culpa a las instituciones, a los proveedores, a la sociedad en general?, Pero ¿La sociedad no son también ellos?. 

No son evidentemente cuestiones fáciles de resolver, el tema es complejo o tal vez más sencillo de lo que parece. Complejo porque son muchos los factores que giran en torno al consumo de alcohol en nuestra sociedad y sencillo porque tal vez se trate de una moda pasajera, de una costumbre que tarde o temprano acabará desapareciendo. El problema es que el consumo del alcohol cada vez afecta a chicos/as más jóvenes y algunos de ellos son “potencialmente” alcohólicos para el futuro. Estudios serios realizados por varias instituciones así lo avalan. 

2      HÁBITOS A LA HORA DE BEBER. 

De este bloque se deducen los siguientes aspectos: 

ð     El 50% de los encuestados dice haber bebido alcohol por primera vez entre los 14 y 16 años. Más preocupante es observar como antes de esa edad, ya lo han hecho el 43´2% de los chicos/as. Es decir, cuando cumplen los 16 años, ya han probado el alcohol un 93% de los jóvenes. 

ð     Es precisamente también entre los 14 y 16 años cuando conocen su primera borrachera: exactamente el 58´6%. No se han emborrachado nunca el 15%: 

ð     Mayoritariamente (88,3%) beben alcohol con los amigos/as. No obstante un 60% nos señala que no influye en él si el grupo quiere beber alcohol o hace botellón. Por otro lado, un 16´6% indica que si no quiere hacer botellón ese día, sus amigos/as respetan esta decisión. 

Podíamos decir que existe cierta contradicción, por un lado beben mayoritariamente alcohol pero por otro quieren quedar claro que tienen cierta autonomía, independencia, a la hora de tomar alcohol. ¿Pero esto es realmente así?. 

ð     El 61% señala exclusivamente que le gusta hacer botellón porque va con sus amigos/as. Es decir existe una interrelación muy fuerte entre la cultura de “pandilla” y el “botellón”. Un 23´7%  amplia su respuesta y dice que le gusta el botellón porque conoce nueva gente, va con sus amigos/as y porque bebe alcohol.

ð     Entonces, ¿El alcohol es necesario para divertirse? 

Veamos esta tabla:   

67% dice que NO  

27´1% dice que SÍ  

Razones  

Razones  

Te lo puedes pasar bien, sin beber Te hace estar contento, te ríes de todo, te vuelves más abierto.
No es necesario, porque simplemente hablando, cantando o bailando lo puedes pasar bien Te permite hacer cosas que sereno no harías.
Si bebes mucho, luego te lo pasas mal. Para la “marcha”, las copas son necesarias.
El uso del alcohol para divertirse denota falta de imaginación y tendencia a la sumisión de las masas. Una vez acostumbrado, es necesario para la noche.
Quita la vergüenza Sí no, no estoy cómodo
Bebo poco, salgo mucho y me lo paso bien. Porque necesito divertirme y el alcohol me lo da todo.

Se intuye aquí una nueva contradicción, puesto que aunque reconocen que no es primordial el alcohol para divertirse, otros parámetros nos indican que en su gran mayoría hacen botellón y beben alcohol. 

ð     Señalar que la mayoría consume Whisky sin mezcla (45´7%) aunque un 25% de los jóvenes no tiene preferencias y bebe cualquier bebida alcohólica, preferentemente cerveza, vino, ginebra, ron, vodka y licores. 

ð     ¿Beben alcohol sólo cuando hacen botellón? 

Los datos son significativos: un 73´3% bebe alcohol fuera del botellón. Esto indica que el consumo del alcohol trasciende al propio “botellón” aunque es aquí donde consumen gran parte del alcohol a lo largo de la semana. Aunque cualquier fiesta, cumpleaños, etc. es propicio para beber alcohol. 

Todos estos datos nos hacen reflexionar nuevamente: 

r     Cada vez se bebe a una edad más temprana y esto es preocupante. 

r     Beber es “salir”. Se bebe cuando se sale y siempre que se sale se bebe. Es, por esto que el consumo de alcohol se da preferentemente durante los fines de semana y en el contexto de la relación grupal. Es un rito colectivo, grupal; un elemento socializado de relación entre individuos. 

r     El alcohol es, por lo tanto, un elemento que tiene su lugar en el seno de las actividades de ocio. El ocio es, al menos para los jóvenes, como un espacio de libertad muy acusado. El alcohol viene a marcar la discontinuidad entre los dos tiempos mencionados, el ocio(fiesta, botellón) y el estudio o trabajo. El alcohol marca la discontinuidad y se inscribe en el espacio de libertad.

r     No se bebe por placer, sino en un intento de sostener la relación grupal. Podríamos afirmar que cada cual bebe porque todos beben. Es algo que está sujeto a una inercia mecánica puramente exterior. No es de extrañar por tanto que haya jóvenes que digan que no le gusta la bebida o que entre semana no beben. Cuando un 60% sigue diciendo que tiene autonomía para beber o no beber, en el fondo cuando se encuentra en el botellón, acaba bebiendo, aunque no le guste. Es verdad que un 67% dice que te lo puedes pasar bien sin beber, nadie lo discute, pero los fines de semana casi todos acuden al botellón y muchos de ellos acaban ingiriendo alcohol. El cántaro que tanto va a la fuente... 

r     Todo conlleva una situación circular: el alcohol se convierte, de este modo, en el momento del botellón, en el nexo del grupo, el cual tiene, por consiguiente, como única tarea el consumo del alcohol. La borrachera, el “pedo”, el “punto” es algo que se repite continuamente todos los fines de semana, no ya como mero accidente, como resultado de la falta de cálculo en un momento determinado, sino, por el contrario, como producto necesario de la exterioridad de la relación del grupo. 

r     Además la búsqueda de cierto estado de euforia (lo que denominan cogerse el “punto”), se trata de un límite muy precario que muchas veces acaba en una borrachera completa. Podríamos afirmar que la regulación del alcohol es muchas veces tardía y en el fondo se deja de beber cuando ya no se puede más, cuando sobreviene el mareo o, o incluso el vómito: “Cuando ya no se sabe si tu cuerpo te pertenece o le pertenece a otro”. 

2      Conocimientos sobre el alcohol. 

¿ Qué conocimientos tienen los jóvenes sobre el alcohol y sus efectos? 

ð     Un poco más de la mitad (53´3%) no ha asistido nunca a una charla de alcoholismo, aunque si tienen algún tipo de información un 36´6%. No obstante, un 10% cree que no es para tanto. Resaltar que el grupo mejor informado sobre estos temas es el de 17 a 20 años, mientras que el grupo de 21 a 27 años, en su gran mayoría (82%), no ha recibido ninguna pauta sobre estos temas. 

El alcoholismo en los jóvenes es un problema relativamente presente, son las nuevas generaciones las que están ahora recibiendo una serie de consejos, de directrices por parte de las instituciones, organismos no oficiales, etc. Que alertan sobre el peligro del consumo excesivo del alcohol.

ð     Los adolescentes no tienen una idea clara de qué efectos produce el alcohol. 

Aunque un 77´5% reconoce que si tuviera problemas acudiría a las Asociaciones de Alcohólicos anónimos.

ð     La mayoría (65%) cree que el alcohol es una droga aunque un 11´6% considera que no lo es. El resto indica que se considera droga en función de la cantidad que se consuma. 

ð     Casi la mitad de ellos(48´3%) piensa que es una enfermedad y un vicio. 

ð     Entonces, ¿Conocen realmente las consecuencias del alcohol para la salud? 

Volvemos a encontrarnos con otra contradicción, estos jóvenes saben o parece que conocen los efectos del alcohol, a pesar de ello hay una “dejadez”, “pasan” de sus efectos o consecuencias. Es como si con ellos no fuese esta “película”, en cierta manera asumen el riesgo. 

Algunas consideraciones sobre este bloque pueden ser: 

r     Los jóvenes de hoy adolecen de una información exacta sobre las consecuencias del alcohol. Esto ha llevado a diferentes organismos a poner en marcha toda una serie de planes y programas de prevención en diferentes ámbitos y particularmente en el educativo. Es evidente que el consumo abusivo del alcohol en nuestra sociedad es un problema complejo, un problema que nos afecta a todos, y es por ello, que todos: administraciones sanitarias, educativas, consumo, etc., e evidentemente padres/madres y educadores deben comprometerse para afrontar este problema. 

r     Hay que hacerles entender a los jóvenes que el alcohol es una droga, la diferencia con las otras drogas es que el alcohol es legal, mientras que las otras no. Por otro lado deben saber que es una droga depresora, lo cual significa que enturbia el funcionamiento del cerebro y es del mismo tipo que los barbitúricos antes utilizados como somníferos. En definitiva, hay que desmitificar las creencias erróneas sobre el alcohol: no combate el frío, es una droga que produce tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia, no tiene efectos terapéuticos, no estimula el apetito, es un tóxico, no mejora el estrés ni la inseguridad, reduce el rendimiento físico y deportivo, etc. 

r     Nos queda no obstante, una reflexión final: ¿Aún sabiendo todo esto, los jóvenes dejarían de consumir alcohol?. ¿Dónde quedan los intereses económicos de tantas empresas que viven de esto?. ¿Hasta donde llega la hipocresía del mundo de los adultos?. 

2      PROBLEMAS CON EL ALCOHOL. 

ð     El 81% reconoce que alguna vez ha tenido resaca, y más de la mitad (56%) conoce a alguien que haya sido atendido por beber. Paradójicamente “echan balones fuera” en este tema, pues sólo un 1´6% reconoce que el “atendido” por beber ha sido él mismo. 

ð     Un 50% nos comenta que nunca le han puesto pegas para comprar alcohol; la otra mitad (46%) sí han tenido alguna vez reticencias por algún establecimiento. Es evidente que no es difícil acceder a la compra del alcohol, siempre hay algún establecimiento abierto y siempre hay algún amigo/a mayor de edad... 

2      ALTERNATIVAS AL BOTELLÓN. 

ð     El 73% cree que existen alternativas al botellón. Ellos mismos, como ya hemos visto al principio, realizan a lo largo de la semana y en los fines de semana toda una serie de actividades en sus horas de ocio. No obstante  un 13% piensa que no las hay, y un 11´6% las conoce pero no le interesan. 

ð     ¿Conocen las alternativas que se han ofrecido últimamente en su ciudad? 

Lo más significativo es que un poco más de la mitad piensa que las alternativas ofrecidas no conectan con la gente. Un 20% de ellos prefieren el botellón. 

ð     Un 50% podría estar sin ir al botellón, al menos tres meses, es decir que no lo consideran tan esencial. Aunque un 20% señala que no podría estar sin él. Hay un 28% que nos indica que se pueden hacer otras cosas. 

ð     ¿Qué alternativas sugieren ellos y ellas al botellón? 

r     Conciertos gratuitos, rebajas en los precios del teatro y cine.

r     Conciertos, acampadas y excursiones.

r     Sólo hay que fomentar el buen rollo entre la gente.

r     Bajar el precio en los bares.

r     Más lugares para bailar.

r     En realidad no hace falta alternativa al botellón, sino que se necesita una manera nueva de relación con la gente. El porqué de la reunión de tanta gente es lo que hay que cambiar.

r     Creo que hoy en día es muy difícil sustituir el botellón por otras actividades. Esto del botellón es ya una cultura, es la “cultura del botellón”.

r     Nunca la alternativa es lo suficientemente buena para sustituir al botellón.

r     Bares donde se pueda hablar sin que te echen a la 1h.

r     Etc. 

Paradójicamente, muchas de las alternativas que ofrecen los jóvenes le son ofrecidas por diferente organismos y las rechazan. Tal vez todo lo que suponga que le  “organizan su vida” es rechazado de plano. Además habría que preguntarse si todos estarían dispuestos a renunciar al botellón por estas alternativas.