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Desde el principio nos marcamos una serie de objetivos e hipótesis,
pues partimos de la base de que cualquier estudio etnográfico debe tener
un cuerpo teórico previo en el que basarse, siempre abierto,
evidentemente, a las modificaciones que el propio trabajo de campo nos
vaya dictando.
Nuestros objetivos fueron: d
Objetivo General: ·
Conocer más de cerca la realidad del botellón de Cáceres d
Objetivos específicos
a verificar: ·
Comprobar que el botellón se ha convertido en un valor
cultural justificado por sí mismo. · ¿El consumo de alcohol actúa como eje de la sociabilidad en la juventud? ·
¿ Es resultado de la adopción de patrones de conducta de
los adultos? ¿Refleja su sociabilidad o se inspira en modelos importados?
En relación directa con los objetivos anteriores, planteamos la
siguiente hipótesis: La “Cultura del botellón” no nace como un hecho aislado, sino que se hace y responde o está relacionado directamente con factores de orden social tradicionales, toda una serie de costumbres hechas tradición y actitudes colectivas que favorecen el beber. |