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Para llevar a cabo nuestro estudio etnográfico hemos recurrido a: 2
Observación directa. Observación
externa para "aminorar" en la medida de lo posible el
"Efecto Rosenthal" y ser más objetivos y neutrales. 2
Observación
participante. En
diferentes momentos nos hemos interaccionado
con los grupos que constituyen el botellón, pues es una pauta básica
para conocer sus comportamientos, conductas, formas de relacionarse, etc. 2
Encuesta formalizada[4].
¿Por
qué recurrir a técnicas cuantitativas? Creíamos que era necesario para
conocer las opiniones de una muestra más amplia y para poder
contrastarlas con la entrevista en profundidad, de carácter más
cualitativo. 2
Entrevistas en
profundidad[5]. Se
realizó una selección de informantes por grupos de edad. Aquí las
cuestiones se plantearon de manera abierta con el fin de que los
entrevistados aportaran todas sus inquietudes y pareceres sobre el fenómeno
del botellón. 2
Registro sonoro y
planimétrico. [4] Se realizaron al azar en la ciudad de Cáceres, un total de 61 cuestionarios, de los cuales 38 han correspondido a hombres y 23 a mujeres. El estudio abarca una horquilla de 15 a 27 años, siendo el grupo más numeroso el que comprende de 17 a 20 años, que significan el 59% del total de las encuestas. Las preguntas son cerradas con una serie de opciones. Sólo en tres ocasiones son opciones semiabiertas. [5] En las entrevistas en profundidad se recogen todo el espectro que va de los 17 años a los 28. La gran mayoría de los entrevistados son estudiantes aunque en algún caso trabaja o está en el paro. Por esta razón existen diferencias en sus actividades: entre semana se dedican a trabajar o estudiar, quedando el botellón como una actividad del fin de semana que no interfiere en su vida cotidiana. En líneas generales, las relaciones con sus familias son buenas (independientemente de que vivan en casa o no). En cuanto a sus rendimientos académicos hay perfiles muy dispares. |