La Orientación Educativa, Psicopedagógica y Profesional:
Siguiendo a los profesores Manuel Álvarez y Rafael Bisquerra («Manual de Orientación y Tutoría» Barcelona.1996) estoy de acuerdo en que el problema terminológico, en la Orientación, es uno más de los problemas que tenemos. Quizá sea inevitable que conceptos nuevos tengan que ser redefinidos. Incluso que a conceptos nuevos les demos palabras nuevas.
Lo que ya no tengo tan claro es qué conceptos, en Orientación, deben ser redefinidos y a qué otros conceptos les damos nuevas palabras porque pretenden ser conceptos nuevos.
De cualquier forma a la hora de buscar un respaldo de autoridad al enfoque de la Orientación en estas páginas acepto el de los profesores Manuel Álvarez y Rafael Bisquerra y sobre él trataré de desarrollar lo que algunos profesionales de los Departamentos de Orientación de Secundaria estamos entendiendo por Orientación o, al menos, lo que el Ministerio de Educación y Cultura nos está obligando (por imperativo legal) a atender.Vaya por delante que muchos estamos convencidos que la actual situación de la Orientación en el Sistema Educativo Español (LOGSE) no es una situación consolidada y unánimemente aceptada. Entendemos que no es mas que el principio de un proceso cuyo final no alcanzamos a ver con claridad.
De lo único que estamos seguros es de que la Orientación ha entrado (¡por fin!) en el sistema educativo y de que es algo irrenunciable.
No cabe duda que, después del fallido intento de la Ley General de Educación de 1970, por fín contamos con la Orientación en el Sistema Educativo Español y no de una manera meramente testimonial. Ahí está, para demostrar su novedad y fuerza, el haberse constituido incluso en materia de docencia: la Formación y Orientación Laboral (F.O.L.) en la nueva Formación Profesional.
Una salvedad: posiblemente se haya "troceado" en exceso a la Orientación (tratamientos muy dispares en Primaria, Secundaria y Universidad). Y si es un proceso...convendría reforzar su interacción y coherencia de enfoque.En cuanto a su enfoque y contenidos...es otro cantar. Recordemos,siguiendo a los profesores Manuel Álvarez y Rafael Bisquerra, algo de su historia:
«Parsons (1909) concibió la orientación como la adecuación del sujeto al trabajo. Proctor (1925) la define como proceso de distribución (formular metas, conocimiento propio y del entorno) y ajuste. Según Brewer (1932) la orientación se identifica con la educación. Williamson (1939) pone el énfasis en las bases diagnósticas de la orientación. Shoben (1962) planteó la orientación como una reforma social, con el orientador como líder de esta «reconstrucción». Para Miller (1971) la «orientación es el proceso por el que se ayuda a los individuos a lograr la autocomprensión y autodirección necesarias para conseguir el máximo ajuste a la escuela, al hogar y a la comunidad». Mathewson (1962) concibe la orientación como proceso de desarrollo. Adschuier (1969), Mosher y Sprinthall (1970, 197 l), Cottinghan (1 973) e Ivey y Alschuler (1973), entre otros, la denominan «educación psicológica».A partir de los años setenta ha tenido una especial relevancia el movimiento de «educación para la carrera» (Hoyt, 1978, 1985). Muchos autores actuales tienden a poner el énfasis en la prevención (Baker y Shaw, 1987; Botvin y Dusenbury, 1987; Conyne, 1987) o en el desarrollo (Hayes y Aubrey, 1988; Myrick, 1987). La multiplicidad de teorías a veces ha provocado disputas partidistas entre los respectivos militantes. Beck (1973) afirma que todos los autores parecen coincidir en que el fin de la orientación no sólo es la solución de problemas, sino la «ayuda para lograr la auto-orientación y el desarrollo personal».
A toda esta situación, que proviene de lejos, se ha juntado recientemente en nuestro contexto la eclosión de la psicopedagogía.
Algunos hechos que caracterizan el marco psicopedagógico actual se producen en 1992 con la aprobación del nuevo título de Licenciado en Psicopedagogía, la primera convocatoria de oposiciones de profesores de Psicología y Pedagogía (que en principio tenían que denominarse de Psicopedagogía), el cambio de denominación de los S.O.E.V. (Servicios de Orientación Educativa y Vocacional) en E.0.E.P. (Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica); a esto hemos de añadir la utilización de una terminología psicopedagógica en los documentos del Ministerio de Educación y Ciencia (orientación educativa y psicopedagógica, intervención psicopedagógica, etc.), el cambio de denominación en 1995 de la A.E.0.E.P. (Asociación Española de Orientación Escolar y Profesional) en A.E.0.P. (Asociación Española de Orientación y Psicopedagogía), etc.Todo esto supone la confluencia de dos tradiciones distintas en nuestro país: la pedagogía y la psicología. Cada una de ellas con sus propios enfoques, conceptualizaciones, terminología, etc., que con frecuencia no coinciden. Las discrepancias muchas veces están más en los términos que en los conceptos. Por eso consideramos que aquí tenemos un reto: el ponernos de acuerdo sobre los términos a utilizar para facilitar la comunicación entre los profesionales de la orientación y de la psicopedagogía. Veremos cómo evoluciona este "maridaje".
A este panorama debemos unir los distintos modelos organizativos que se están siendo aplicados por las administraciones con competencias en Educación. Este debate (la idoneidad de cada modelo) está por desarrollarse, entre otras causas, porque todavía no se han terminado de implantar los distintos modelos. Faltan por saberse los que se implantarán en las distintas comunidades que vayan asumiendo las competencias en Educación. Hoy por hoy y aquí de lo que puedo hablar es del modelo de Territorio MEC. A él me referiré siempre que no indique lo contrario. Es mi intención dedicar algún espacio, más adelante, a los modelos implantados en otras autonomías.
Por cierto que todavía no salgo de mi asombro por el nombre de nuestra estructura organizativa, en territorio MEC, en Secundaria: Departamento de Orientación. A secas. No de orientación educativa, ni de orientación profesional, ni tan siquiera de orientación psicopedagógica, sino simplemente de Orientación.
Muchos pensamos que es un loable intento de englobar en ella, sin calificativos, todas sus áreas componentes: vocacional, educativa, personal, etc.El tiempo (reafirmo que estamos en un proceso abierto) se encargará de aclararnos la incidencia de la orientación en el sistema educativo español.
José Antonio Moreno.